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TEXTOS GRUPALES

Texto Grupal 9

Algunas reflexiones sobre el papel del observador

Begoña Etxeandia Eguidazu

Psicóloga

Este trabajo fue presentado en las IV Jornadas Nacionales de APAG. Zaragoza, 1996.

Begoña Etxeandia Eguidazu (Miembro titular APAG)

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INTRODUCCIÓN

En este trabajo intento plasmar algunas de las reflexiones que he podido ir haciendo tras mi experiencia como observadora en dos grupos, pero no son más que reflexiones para poder pensar sobre una experiencia personal y como tal espero que con la ayuda de todos vosotros me abra nuevas puertas de pensamiento.

En el primer grupo participé durante un año (curso escolar) y se trataba de un grupo de 1º de MASTER DE PSICOTERAPIA GRUPOANALITICA, con profesionales en formación. Unos ocho pacientes, conductor y observadora.

En el segundo grupo estuve como observadora durante tres años. Era un grupo de Ambulatorio de C.S.M. Uribe Kosta, en el que participábamos: conductor, coterapeuta, observador y 7/8 pacientes. Se trataba de un grupo de apertura lenta que duró 12 años, yo participé los tres últimos años, anteriormente hubo otros observadores, presencié el cierre del grupo. Se trataba de un grupo de patología grave (trastornos de personalidad: trastornos paranoides, histerias, neurosis graves, alteraciones somáticas acompañadas de trastornos severos de personalidad)

No he encontrado muchas citas bibliográficas refiriéndose al papel del observador en un grupo, aunque hay compañeros que me han indicado que sí las hay, pero me referiré a dos:

  1. Harold l. Kaplan en su libro titulado “Terapia de Grupo” dice sobre la observación ” La observación de grupos permite que los terapeutas más expertos expongan sus modos de abordaje, talentos y debilidades a los principiantes. La observación sirve también como ejemplo a imitar por los principiantes, contrastando sus abordajes con los de otros. La observación silenciosa del grupo puede ser útil si el terapeuta la acepta. Se anima al observador a contemplar su propio proceso introspectivo a la vez que ve lo que hacen los pacientes”
  2. Foulkes y Anthony dicen que “un observador se sitúa a sí mismo en el círculo, cara a cara con los otros miembros, es un observador participante.

Desde esta idea de miembro del grupo, que no habla pero participa, me he hecho las siguientes preguntas y reflexiones:

1.- ¿Cómo se sitúa, en un comienzo, un observador ante un grupo de pacientes?

En un primer momento era una oportunidad para ver un modelo de trabajo grupal y también aplicado a patología grave, cosa que me parecía interesante y muy difícil de llevar a cabo en una consulta privada, además me posibilitaba ver el trabajo en coterapia. En fin, pensé que era un buen lugar, el de observadora, para poder seguir aprendiendo sobre el trabajo grupal.

Al comenzar el grupo me sentía como algo molesta, yo observaba pero también me sentía observada, era como un vídeo que pone en funcionamiento los mecanismos paranoides de los pacientes, al mismo tiempo que ellos ponían en funcionamiento los míos. Ahora, con el tiempo que ha pasado desde el comienzo, creo que esta sensación cedió en el momento que pude sentirme dentro del grupo. Sentí que los pacientes me iban aceptando, se iban acostumbrando a mi presencia y yo me encontraba cada vez más cerca de ellos y mas integrada con los terapeutas.

En cuanto a los terapeutas creo que abrir un grupo a un observador es decir mucho sobre la madurez, confianza, seguridad (en el sentido de contención) y capacidad de los terapeutas de dicho grupo, ya que se exponen ,lo vean o no, a ser observados por otra persona distinta al coterapeuta con el que se supone trabajan porque tienen confianza y se sienten cómodos.

2.- ¿Cual es el proceso de aprendizaje de un observador?

He dicho que pensé que participar en un grupo como observadora era una oportunidad para aprender, ahora puedo decir que también lo es para continuar un proceso terapéutico comenzado en el ámbito de la formación y añadiría que esta experiencia hace el papel de “Objeto Transicional de Winnicot” que permite al terapeuta en formación pasar de alumno a terapeuta, de estar bajo el cobijo del terapeuta-coterapeuta (madre) a poder estar solo con su grupo de pacientes. De Identidad de Estudiante a Identidad de Terapeuta. (De sentir a pensar).

No solamente el observador tiene que hacerse un hueco en el grupo, también los terapeutas tienen que hacerle un espacio en el mismo. Es necesario que transcurra un tiempo para que los terapeutas puedan, primero incluirle en la experiencia, segundo verle como un estudiante en formación que aprende de ellos y en un tercer momento considerarle como un colega.

3.- ¿Es necesario un observador en un grupo? ¿En qué tipo de grupo?

Bajo mi punto de vista, el trabajo grupal con patología grave requiere de un equipo formado por los pacientes, el terapeuta, el coterapeuta y un observador. Un equipo que posibilite el trabajo con el grupo desde las diferentes instancias psíquicas “consciente-preconsciente-inconsciente” será de mayor riqueza y permitirá al grupo un trabajo más integrador. Tal vez cualquier tipo de grupo necesite un observador, no solo los grupos de patología grave, pero sería un tema a discutir o a tener en cuenta por cada terapeuta a la hora de organizar sus propios grupos.

Creo que la aportación del observador en las reflexiones que se realizan, o por lo menos es conveniente realizar después de cada grupo, completa el punto de vista de los terapeutas porque muchas veces es una parte de los pacientes dentro del equipo terapéutico.

4.- ¿Podríamos decir que el observador es el preconsciente grupal?

El observador es un miembro más del grupo y como tal participa del inconsciente colectivo y en la transformación de éste en contenidos conscientes. Dirán ustedes que esta transformación tiene lugar en la comunicación verbal y que el observador no habla, pero no olvidemos que en el grupo suceden cosas a nivel inconsciente, preconsciente y consciente.

El observador puede representar la comunicación no verbal ligada al preconsciente, susceptible de conciencia pero sometida a censura. En un grupo lo preconsciente puede ser exactamente representado por cualquier cosa que podría ser expresada y entendida por todos, pero que no llega a suceder. El grupo, parece ser que no puede hablar de todo y existen un sinnúmero de cosas que podrían ser dichas, pero que no llegan a serlo. Una función importante del observador sería hablar con los terapeutas de lo vivenciado por él en el grupo. (Lo vivenciado no es lo pensado).

El preconsciente designaría lo que se halla implícitamente presente en la actividad mental aunque sin constituir objeto de conciencia para los pacientes. El paso de lo preconsciente a lo consciente está delimitado por una segunda censura, que tal vez sería algo a pensar en cada caso, en cada momento y a analizar por el equipo. (Para saber de qué se trata).

La psicoterapia grupoanalítica tiene preeminencia para el descubrimiento de los fenómenos grupales inconscientes, pero muchos de ellos no traspasan la barrera del preconsciente, por lo menos para el paciente. ¿Se trata de una comunicación de preconsciente a preconsciente entre pacientes y observador, que puede ayudar a la mejor comprensión del momento grupal?

En este sentido muchas veces he percibido que los pacientes se apoyan visualmente en mí pero no hablan de nada, yo suelo sentir que nos hemos comprendido y que al paciente le es suficiente, es una comunicación no verbal. ¿En el observador se deposita esa parte que no se puede transmitir verbalmente en el grupo?. El último día de grupo una participante me dijo lo importante que había sido para ella sentir que yo le miraba y que ella se sentía comprendida y tal vez contenida.

“Freud, dice que el preconsciente está separado del inconsciente por la censura, que intenta prohibir a los contenidos inconscientes el camino hacia la conciencia. La representación preconsciente se encuentra ligada al lenguaje verbal, a las representaciones de palabra”. ¿Acaso la representación de palabra es lo que el observador, tras cada sesión debe de comunicar a los terapeutas?. (Me refiero a lo que ha sentido.)

También me planteo sí muchos de los malestares que yo he solido sentir durante algunas sesiones en este grupo, malestares físicos, inquietud, etc, tiene que ver con que en el grupo no se puede hablar de algunas cosas, que pertenecen al preconsciente y que esa censura que bloquea me hace en muchos momentos sentirme como un globo lleno de agua y a punto de explotar. Evidentemente muchos de ustedes podrán pensar que puede que se trate de mis propios conflictos sin resolver, por supuesto que también, pero además creo que esta idea no se aleja demasiado de lo que el grupo me transmite y yo no puedo expresar hasta finalizar la sesión, es decir, que la representación se queda sin palabra y es mi cuerpo el que lo siente.

5.- Algunas reflexiones sobre la transferencia.

S. R. Slavson en su libro “Tratado de Psicoterapia Grupal Analítica” dice que: ” La Transferencia de identificación” es en la que el paciente se identifica con el terapeuta y con otros miembros del grupo deseando emularlos y ser como ellos”

También el paciente se identifica con el observador “con la parte silenciosa” en el sentido de lo que no se habla, que unas veces pertenece a los pacientes, otras veces a los terapeutas y otras al propio grupo.

La figura del observador, tal vez en muchos momentos es depositaria de la transferencia negativa puesto que es molesto, no habla, pero está, y su presencia persigue. Ejemplos: Mari, que siente que a su hijo drogadicto “Jesús” no se le ha atendido bien en ningún lugar, incluyendo nuestro centro y manifiesta hacia mí una cierta hostilidad, casi no puede saludarme cuando me ve fuera del grupo, y si lo hace, siempre por obligación, ella no manifiesta una transferencia negativa hacia los terapeutas del grupo, creo que todo lo contrario, pero la transferencia negativa es depositada en el observador tal vez porque no tiene palabra y ella teme una contratransferencia negativa de los terapeutas. Es decir hace una excisión de la transferencia, colocando lo positivo en un lado y lo negativo en otro.

Para terminar me gustaría animar a los futuros conductores de grupo, que no dejéis de pasar por una experiencia de este tipo, ya que creo que forma parte del “proceso” por el que debemos de pasar todos los terapeutas.

BIBLIOGARFÍA

  1. S.R. Slavson TRATADO DE PSICOTERAPIA GRUPAL ANALITICA. Editorial Paidós “Buenos Aires”
  2. S.H. Foulkes PSICOTERAPIA GRUPO-ANALITICA “Métodos y Principios”. Editorial Gedisa
  3. S.H. Foulkes y E.J. ANTHONY PSICOTERAPIA PSICOANALITICA DE GRUPO. Editorial Paidós “Buenos Aires”
  4. Martin Grotjahn EL ARTE Y LA TECNICA DE LA TERAPIA GRUPAL ANALITICA. Editorial Paidós
  5. H.I. Kaplan/B. J. Sadock TERAPIA DE GRUPO. Editorial Médica-Panamericana
  6. J. Laplanche, J.B. Pontalis DICCIONARIO E PSICOANALISIS. Editorial LABOR