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TEXTOS GRUPALES

Texto Grupal 3

Introducción terminológica a la conceptualización de Patrick de Maré

Oscar Martínez Azumendi

publicado por A.P.A.G. en “Agrandando el (tamaño del) grupo pequeño”. II Congreso Nacional. Getxo, 1995: 57-68.

Oscar Martínez Azumendi (Miembro Titular de A.P.A.G.)

Psiquiatra. Centro Salud Mental Uribe – Erandio. Osakidetza – Servicio Vasco de Salud. Miembro Asociado Group Analytic Society (Londres)

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INTRODUCCIÓN

Dada la riqueza conceptual de las ideas de P. de Maré, junto a la casi nula divulgación de sus trabajos en lengua castellana, la tarea de reflejar en unos pocos folios todo su pensamiento resulta difícil. Aún así, y a través de una artificiosa clasificación alfabética en forma de diccionario, intentaré resumir sus aportaciones básicas en la conceptualización y manejo de los grupos de mayor tamaño.

Antes de continuar, he de prevenir al lector interesado que en los escritos de de Maré no va a encontrar una mera adaptación de las teorizaciones psicoanalíticas y de grupo pequeño a encuadres mas grandes. Sin renegar de la importancia que los anteriores modelos tienen en los encuadres oportunos, así como utilizando gran parte de sus constructos teóricos en su propia teoría, sus aportaciones, sin embargo, son radicalmente novedosas. En cierto sentido revolucionarias, si son capaces de desactivar el estado de desimplicación social del que se acusa en muchos momentos a los modelos más estrictamente psicoanalíticos.

A partir de un tipo de pensamiento identificable con la izquierda política y asaltado por dilemas no sólo clínicos sino también de tipo económico y social, sus posturas más radicales en comparación con otros teóricos y psicoterapeutas de la posguerra mundial, van tomando cuerpo a través de sus escritos, su práctica y su propia humanidad. Por este motivo, se requiere una primera disposición de suficiente apertura mental a la hora de enfrentar sus textos, para leerlos sin el riesgo de desdeñarlos por prejuicios o supuestos basados en modelos teóricos asumidos como verdades absolutas. Sólo después de ello, estaremos en disposición de aceptar o rechazar sus ideas y en todo caso, su lectura, siempre habrá sido motivo de inquietud intelectual.

CONVOCADOR

De Maré utiliza la palabra “Convenor” (de difícil traducción eufónica al español) para designar a la persona que asume la responsabilidad de organizar y facilitar el desarrollo del grupo de mayor tamaño, diferenciándolo así del “Conductor” que toma a su cargo la batuta de un grupo pequeño.

En el grupo pequeño, el conductor actúa como depositario de las proyecciones de los miembros individuales, que pueden entonces identificarse entre si. En los grupos más amplios, sería el propio grupo el depositario de las proyecciones del Superyó, quedando el convocador disponible para reforzar a los miembros a nivel yoico.

Su función, por una parte, sería la de garantizar una estructura formal en tiempo y espacio que permita el encuentro regular del grupo que va a ser por él convocado. Por otra, señalar aquellas situaciones que dificulten el proceso de diálogo, bien animando la libertad de este último, como interpretando la naturaleza de las presiones sociales y culturales. Su papel no sería entonces determinar la cultura grupal, sino señalar los supuestos culturales que ha creado el grupo, de forma similar a como Bion señalaba los supuestos básicos.

Este papel debiera limitarse a una o dos personas. Nunca a varias, dado que la estructura así formada favorecería la aparición de subgrupos, entorpeciendo el diálogo. Incluso considera que la existencia de un subgrupo de monitores o conductores de grupos pequeños en el seno del grupo más grande no es, ni más ni menos, que una resistencia al desarrollo último del grupo, tal y como se da por ejemplo en experiencias formativas de grupo pequeño que acaban con un encuentro puntual de todos los participantes.

Su formación requeriría al menos dos años de participación semanal en un grupo amplio, tras la cual estaría en disposición de convocar un nuevo grupo mediano por si mismo.

CULTURA.

Mientras que para el individuo el lugar del pensamiento es la mente, para los grupos sería la mente grupal o su equivalente la cultura grupal y por extensión la cultura, que no sería sinónimo de lo social.

La cultura tendría una característica dinámica, de sistema móvil y evolutivo. La civilización sería el lugar determinado que ha alcanzado una sociedad concreta y tendría una connotación estructural.

Los cambios culturales en el grupo más amplio no tienen tanto que ver con los fenómenos de sublimación y transferencia, más en relación con los grupos pequeños, sino que tienen lugar mediante la transformación de contextos culturales previos.

De igual forma que el lenguaje, la cultura no es una creación individual sino que es el producto del pensamiento grupal encaminado al cultivo de símbolos. Nacería como resultante de la contradicción entre la estructura individual y social. En este sentido, el grupo de mayor tamaño permitiría salvar la distancia entre los individuos y su medio socio-cultural. Para ello, y a diferencia del psicoanálisis y del grupo pequeño, el contexto adquiere una importancia capital a la hora de explorar los mitos sociales.

No sería el individuo quien permanece dominado por el inconsciente, sino la cultura la que no permite verbalizar el pensamiento. Por este motivo, aspectos culturales tales como la raza, clase social, actitudes, ideologías, filosofía, religión…, cuando aparecen en el seno del grupo más amplio no son consideradas como mecanismos de defensa o realidades de segundo orden, sino como asuntos de primordial interés. En este sentido, se da un paso más allá del inicial pesimismo de Freud en “El malestar en la cultura”, donde presupone la inutilidad de aplicar el psicoanálisis a la sociedad civilizada.

De Maré distingue tres tipos básicos de cultura. Serían sistemas homeostáticos en si mismos, pero con la capacidad de transformarse mutuamente cuando se encuentran.

Estas tres culturas, tal y como ayudó a resumir Hanne Campos, son:

  1. Subcultura.Originada en el mundo interno y el inconsciente a partir de los sueños, imágenes simbólicas, estadios Kleinianos, complejo de Edipo, la familia y la horda. Explica el tipo metaestructural del grupo, y así determinar diferentes significados que harán que el grupo se experimente de formas variadas, tales como una familia, jurado, camarilla, comité, etc.
    Forma parte de lo que llama Biocultura, con un carácter instintual y libidinal guiado por el Principio del Placer. Dirigida a una realidad externa material, no verbal ni discursiva. Tendría su equivalente en el Ello y como consecuencia generaría un tipo de poder irracional, irreflexivo o sin mente.
  2. Macrocultura.En general, parece ser un término aplicado al concepto de cultura social, caracterizado por rasgos de tipo familiocéntrico, burocrático, oligárquico, estereotipados y rígidos, sin posibilidad de dialogar por culpa del conformismo y de la estructura de poder.
    Es parte de la Sociocultura, basada en la jerárquica subcultura familiar y tribal. Si bien este es un tipo de relación muy poderoso y primitivo, no dejaría de ser el más inapropiado para la interrelación de los individuos a nivel social. Maneja la realidad social a través de lo objetivo que se asocia a lo real o numeral, como el Superyó, socializando lo instintual y guiándose por el Principio de Realidad.
    Aquí se asientan tanto los mitos (sueños sociales) o inconsciente social, como las ideologías (verdaderas o falsas) que se derivan del consciente social.
  3. Microcultura.Con este término se quiere hacer referencia a un cierto tipo de cultura grupal evolucionada, idiosincrásica para ese grupo concreto. Esta microcultura puede estar anclada en patrones más o menos sub o macroculturales, que deben ser reconocidos para evitar que dificulten el diálogo, o bien puede ser desarrollada a partir del diálogo y la desmitificación y aparecer como lugar de observación ideal de otras culturas. En este último caso, nos encontraremos en la mejor situación para examinar no sólo las asunciones o supuestos “macroculturales” de la sociedad que nos rodea, sino nuestros propios supuestos “subculturales”. Podemos considerar entonces la existencia de cierta dimensión (micro)contracultural.
    Sería característica de la Idiocultura o cultura koinónico-ética, donde prima lo idiosincrásico, la identidad personal y lo original y único, liberada de ataduras jerárquicas familiocéntricas y tribales. En último término estaríamos ante el sentimiento de pertenencia koinónico, abarcando el orden de realidad simbólica a través de la libertad de expresión, en un nivel afiliativo, lateralizante y no jerárquico. Aquí se posibilitaría la humanización de lo social, creándose energía psíquica. Estaría gobernada por un tercer Principio del Significado, en un nivel equivalente al Yo.

DIÁLOGO

En su acepción más amplia significa conversación o plática entre dos o más personas. Derivado del griego “discutir (a través de algo – la palabra)”. La Dialéctica hace referencia al proceso de razonamiento. Sin embargo, la utilización que hace de Maré del término diálogo es en un sentido particular, buscando diferenciarlo del diálogo dialéctico, por lo que muchas veces se refiere a él como diálogo extendido o expandido.

Va a ser el texto del proceso a desarrollar en el seno del grupo mayor. De igual forma que el psicoanálisis utiliza la técnica de la asociación libre y la terapia de grupo la asociación grupal o discusión libre, en grupos más amplios se propone utilizar el diálogo no dirigido a una tarea concreta. El no marcar un foco de atención predefinido o concreto, no significa que el objetivo sea “hablar por hablar”, sino establecer una forma de intercambio.

Para de Maré, es una capacidad aprendida que concierne al mundo de las ideas. Gracias al diálogo, generador del pensamiento y entendimiento y de un mayor flujo de información, el odio nacido de la frustración por el grupo de gran tamaño (que aún no sabe dialogar) es transformado en el sentimiento koinónico.

Compartiendo con los demás la información, se va construyendo un estado de conocimiento cargado de significados. Esta situación, al principio tendrá rasgos de cierta “subcultura” primitiva para progresivamente dar paso al sistema “microcultural” característico de ese grupo.

El diálogo sería una forma de interaccionar sin buscar verdades finales, sino discurriendo en un continuo globalizador y que, sin embargo, no sigue la linearidad del silogismo en la medida que es multipersonal. Utiliza el lenguaje y lo transforma, así como la cultura. Posee características analógicas más que digitales, permitiendo establecer los significados de los elementos simbólicos enmarcados en la estructura total.

Permite el flujo de ideas, más allá de las palabras concretas, y su intercambio. De esta forma es posible la relación entre el mundo externo (naturaleza y sociedad) y el interno (mente).

De Maré sugiere que el diálogo desarrollado de esta forma en los grupos amplios, con características afiliativas, lateralizantes e igualitario, merecería ser distinguido con un nuevo término. El “polílogo”, mientras no se encuentre uno mejor , que estaría en contraste con: a) el monólogo (diálogo interno) que relaciona con el proceso primario individual del sueño, la psicosis o la asociación libre y b) el “duólogo” (diálogo entre dos personas) de la lógica silogística en una relación diádica basada en antinomias, como lo bueno y malo, correcto y falso…

ENCUADRE

Derivado directamente de la técnica de grupo pequeño desarrollada por Foulkes.

Sesiones en un único círculo cara a cara, regulares y durante un período extenso de tiempo. Libres de ataduras comunitarias y de estructuras jerárquicas innecesarias.

El conductor no lidera (aunque lo haga ocasionalmente) ni marca temas a tratar, siendo no directivo y permaneciendo relativamente desapegado personalmente.

No hay una tarea o programa prefijado, utilizándose la técnica de la discusión libre flotante o conversación.

ENERGIA MENTAL (ENDOPSÍQUICA) Y PSÍQUICA

A diferencia de la energía instintual, que considera de tipo biológico, la energía mental sería generada por el odio resultante de la frustración derivada del grupo grande. No tendría un carácter libidinal como la gratificación, sino que sería más bien antilibidinal.

Sería la fuerza motriz que va a poner en funcionamiento los procesos de pensamiento y en consecuencia las estructuras mentales.

El odio sería transformado en energía mental o endopsíquica (una forma de energía del Yo), que no puede ser considerada como un mero derivado del Ello (biológica), para posteriormente dar paso a la llamada energía psíquica. Esta última, tendría la capacidad de ser exteriorizada, simbolizada y reestructurada a través del diálogo grupal.

DESMITIFICACIÓN

Proceso asociado al “outsight”, es la consecuencia del cuestionamiento de los supuestos sociales de carácter mítico, supuestos que están tan asumidos que llegan a ser totalmente inconscientes.

Los mitos, característicos de la sociocultura, son comparados de alguna forma con los “sueños sociales”. Su reconocimiento, paso al consciente colectivo y superación va a dar lugar a la microcultura del grupo grande o cultura koinónico ética.

EXILIO

Quiere hacer referencia al estado o situación de soledad ante la sociedad, que atraviesa el individuo cuando, al buscar un mayor y mejor conocimiento de la realidad, debe trascender y superar modelos familiares aprendidos.

KOINONIA

En el mundo helénico preclásico se hablaba una lengua común a todos sus habitantes denominada “Koine”, del que desciende el griego posterior.

Salvando la limitación de excluir a mujeres, esclavos y extranjeros, la democracia ateniense primó la pertenencia del individuo al “grupo grande”, confiriéndole la categoría de ciudadano con capacidad de influir sobre las decisiones a tomar, por encima de la oligarquía (grupo pequeño) y aristocracia.

Es en este momento histórico donde se acuña el término “koinonia”, tal y como se refleja posteriormente en los Hechos de los Apóstoles y que de Maré define como “una atmósfera de camaradería impersonal más que de amistad personal, de participación espiritual y humana en la cual las personas podían hablar, oír, ver y pensar libremente, una forma de unión y concordia que lleva a compartir los bienes materiales, lo que ocurría, por ejemplo, en el partir del pan”. Aún hoy, para la Iglesia Ortodoxa griega, Koinonia significa comunión.

Tomando de aquí la palabra, se intenta definir con ella el sentimiento final resultante del proceso de pensamiento y entendimiento derivado del diálogo. Al ser consecuencia directa de la transformación del odio, no es de carácter libidinal ni impulsiva, no debiendo ser confundida con el amor ni tampoco con la sublimación del Eros. Su sinónimo podría ser la amistad/compañerismo impersonal.

La Koinonia constituye una red contenedora, un tipo de matriz grupal con la suficiente capacidad de contención como para permitir el cambio de una atmósfera persecutoria a otra más amistosa. No es en si misma de naturaleza erótica, sino más bien derivada de la transformación del odio generado en el eroticismo bloqueado. De esta forma se posibilita el contexto donde la sexualidad aparezca en forma de genitalidad. En el grupo pequeño, por sus propias características familiocéntricas la sexualidad tendía un carácter pregenital, incestuoso, despertando todo tipo de fantasías persecutorias y debiendo ser reprimida. En los grupos mayores, como es el caso de la sociedad, la sexualidad toma características de genitalidad que permiten la reproducción.

Es un tipo de (micro)cultura evolucionada gracias al diálogo.

LATERALIZACIÓN

Queda definida en su último libro como la relación de tipo analógico y tangencial que se desarrolla en la red grupal, en contraste con la oposición digital del uno a uno. Sería una de las consecuencias del diálogo.

Esta dimensión lateralizante tiene en cuenta al otro en la medida que está presente, así como tiene una mente y una experiencia propia. La dimensión vertical más extrema sería la existencia narcisística.

ODIO

Partiendo del punto de vista Freudiano por el que la civilización se construye en base a la renuncia a la satisfacción instintiva inmediata, la cultura mediatizaría una pesada carga de libido inhibida en su fin para fortalecer la comunidad mediante vínculos de amistad. De Maré recuerda que esto no es sin embargo suficiente para anular la hostilidad entre individuos que sigue amenazando la sociedad.

Para él, este odio sería secundario y antiinstintual, una forma de energía endopsíquica, diferenciándolo del instinto que se asociaría con cierto tipo de energía física o biológica. Estaría situado como anterior a la culpa, pero posterior al Eros, teniendo que ser transformado más que sublimado.

Nacería de la propia frustración a la que somete al individuo el tamaño del grupo. Naciendo de la frustración y pudiendo ser el origen de la energía psíquica, no sería tan conveniente su tolerancia como su transformación. Para conseguir esta transformación y en la medida que no puede ser considerado ni creativo ni destructivo en si mismo, debemos preocuparnos más en su afirmación que en su represión o negación. Es calificado más como una ausencia psicológica, como es el caso del hambre, que como una presencia física (la agresión).

OBJETIVOS E INDICACIONES

En el grupo pequeño de Foulkes el individuo es el objeto del tratamiento por el propio grupo. Para de Maré, en los grupos mayores el individuo es el agente terapéutico del grupo total, que aparece entonces como el objeto del tratamiento.

De cualquier forma, el objetivo psicoterapeutico no es considerado más que como accidental y cualquier cambio individual de este tipo será un bienvenido efecto secundario. No podemos olvidar que en general al grupo grande no se acude en calidad de paciente, sino con un fin de estudio y aprendizaje. Así toma sentido el deseo último de de Maré, no tanto de socializar al individuo sino de humanizar la sociedad.

Con este objetivo, la técnica de los grupos mayores se mueve en dirección opuesta al psicoanálisis, explorando más el consciente que el inconsciente dando una importancia capital al contexto. Contexto que en el psicoanálisis queda excluido en favor de las relaciones.

Por este motivo, aparece como la herramienta más adecuada para manejar asuntos tales como las diferencias raciales o de clases, las ideologías, los choques culturales, religiosos o filosóficos, etc., Todo ello puede ser tratado sin la consideración de ser meras defensas intelectuales o racionalizaciones.

Además, puede ser una técnica para el tratamiento de las neurosis traumáticas derivadas tanto de catástrofes contextuales (guerra, violencia de masas, síndrome del superviviente, etc.), como para renegociar traumas contextuales anteriores como podría ser el caso de ciertos sucesos vitales (cambios de lugar de vivienda o centro educativo, inicio en el trabajo, matrimonio, emigración, etc.). Situaciones todas ellas caracterizadas por una mayor o menor carga de pánico y ansiedad de separación.

Si bien, los grupos amplios generan en el individuo un efecto inhibidor, intimidatorio y frustrante que le hacen reaccionar de forma fóbica frente a él, la experiencia de de Maré, le hace asegurar que con el transcurso de un determinado número de sesiones en un grupo mediano, puede observarse un aumento del umbral de pánico en los individuos y conseguirse ciertos cambios en sus vidas fuera de él. Por ejemplo, una consecuencia derivada sería el mejor manejo de las dificultades para hablar en público.

En relación con la psicosis, el grupo mediano aporta un importante contenido contextual que contrastará con la realidad interna de sus miembros. Focalizando sobre la cultura y la sociedad, se señala una realidad que no puede ser negada aunque queda siempre abierta a la negociación.

En relación con la neurosis, dentro del grupo grande no sólo interesa el impacto de esta sobre el exterior, sino la influencia de la cultura grupal sobre la propia neurosis ya que puede actuar promocionándola en vez de cultivar los potenciales culturales creativos de los individuos.

OUTSIGHT

Hace referencia a la facultad o acto de percibir claramente y entender las cosas externas. En un principio también utilizó el sinónimo “social insight” (comprensión, conocimiento social profundo).

Siendo un término de difícil traducción al español, hemos preferido mantenerlo así por su clara oposición al ampliamente utilizado anglicismo “insight”.

De igual forma que el “insight”, actúa como un modificador del comportamiento individual, pero además va a permitir el cambio social del entorno. Todo ello a través del cuestionamiento de los supuestos sociales de carácter mítico (desmitificación), supuestos que están tan asumidos que llegan a ser totalmente inconscientes.

Un aspecto interesante a la hora de entender la mitología “cotidiana” de una cultura, vendría dado por el estudio de la etimología del lenguaje, ya que revelaría como se han percibido los objetos a través de numerosas generaciones. La etimología, en la medida que es una estructura colectiva inconsciente, nos permitiría explorar las fantasías inconscientes personales en relación con la cultura de la comunidad.

El interés no es basado únicamente hacia el inconsciente, sino que intentamos expandir y compartir lateralmente lo consciente. El ir “conociendo” con los otros, permitirá a los miembros del grupo grande acercarse al inconsciente social, liberándonos además del riesgo de interpretaciones erróneas de lo que, en otro lugar, hemos llamado por nuestra parte “actuaciones culturales” (acciones más o menos ininteligibles en el contexto inmediato de un individuo y que pudieran ser interpretadas erróneamente como “actings”, si no se tiene en cuenta su cultura de origen).

PRINCIPIO DEL SIGNIFICADO

Además de los dos principios Freudianos del placer y realidad, de Maré introduce un tercero que denomina del significado o del entendimiento. No guiaría nuestro pensamiento ni hacía la satisfacción de necesidades internas, ni hacia el conocimiento último y objetivo de la realidad externa. Este tercer principio se desarrollaría en la medida que aprendemos a entendernos como algo más que meros organismos y podamos vernos como miembros de una comunidad. Gracias a él, vamos a poder unir los valores personales, ya sean por ejemplo preverbales, edípicos o familiocéntricos, con la estructura social y sus equivalentes culturales.

El principio del significado se deriva directamente del diálogo.

PROCESO

En el libro con R. Piper y S. Thompson, lo resumen de la siguiente manera: Grupo de mayor tamaño —> Frustración —> Odio —>
Energía Psíquica —> Diálogo —> Pensamiento —>
Entendimiento —> Información —> Koinonia

En otras palabras, y desde el punto de vista del individuo:

  1. El individuo en una estructura frustrante o bien entra en pánico y escapa o permanece en ella y siente odio.
  2. Si permanece el tiempo suficiente para sentirlo, (esto sería un logro para el grupo), adquiere la categoría de miembro individual. El diálogo logrará transformar el odio en energía endopsíquica, la cual movilizará más diálogo.
  3. El miembro individual se reestructura, con un cierto sentimiento de pérdida de identidad. Para preservar la realidad y a los otros miembros de la destrucción, desactiva el odio y lo transforma introyectándolo como a) una estructura superyoica inexpugnable de objetos queridos abandonados y perdidos; b) sistema neutro de energía endopsíquica. Ambas posibilidades se encuentran dentro del grupo negociando el diálogo.
  4. A diferencia del inconsciente Freudiano (sueños), que no es de tipo conversacional, los individuos en el grupo pueden elegir hablarse unos a otros, en lugar por ejemplo de “agredirse o violarse”, pueden elegir la Koinonia (tal y como lo puede hacer también el “convocador”).

RESISTENCIAS AL GRUPO DE MAYOR TAMAÑO

Básicamente y en último término, derivadas del miedo a la libertad.

No pudiendo extendernos aquí en toda su conceptualización en torno a las resistencias dentro de los grupos mayores, señalaremos únicamente aquellas situaciones que son calificadas por él como básicamente defensivas ante el desarrollo último de una experiencia integral de grupo amplio.

Situaciones de este tipo podemos encontrar en todos aquellos encuadres que no permiten el cara a cara, el desarrollo regular de sesiones en el tiempo o la interrelación lateralizante en igualdad: conferencias, maratones, experiencias de fin de semana o de final de curso, subgrupos de conductores de grupos pequeños o portavoces…

TAMAÑO DEL GRUPO

En sus primeros escritos, todo su pensamiento hace referencia al término genérico de “grupo grande”, con referencia expresa a un número mayor de 20. Con el paso del tiempo y sobre todo con la observación mantenida a lo largo de los años de que los grupos grandes que consiguen reunirse regularmente van perdiendo miembros hasta estabilizarse en torno a los 20 ó 30, se refiere entonces al “grupo mediano”, donde todos tienen la posibilidad de hablar y mantener contacto visual.

Reconociendo desconocer todavía el tamaño óptimo para un grupo amplio, la mayor parte de su teorización se sitúa entonces dentro del ámbito experiencial del grupo mediano, aunque por extensión lo hace aplicable a la situación más amplia donde el diálogo sea posible, señalando que incluso en reuniones de 100 participantes es relativamente fácil mantener el contacto visual. Esta evolución en su pensamiento se ve reflejada a lo largo de los años en el paso de la utilización del término “large group” (grupo grande) por el de “larger group” (grupo mayor o más amplio, en referencia a los pequeños).

En la medida que el número de participantes aumenta, la situación grupal se aleja de lo meramente instintivo y tiene que aparecer como una circunstancia aprendida. No buscaríamos de forma natural el grupo de mayor tamaño como forma de satisfacción o gratificación personal, resultando más bien una situación frustrante y generadora de odio. Por este motivo, no se encontrarían grupos naturales o primarios de un tamaño extenso, sino que deben ser aglutinados por lazos externos.

El individuo debe aprender a participar en los grupos amplios, buscando significados y no gratificaciones. Mientras que el grupo pequeño tiene que aprender a expresar los sentimientos, los grupos mayores tendrían que aprender a expresar el pensamiento, utilizando la cabeza más que el corazón.

El tamaño mayor del grupo condiciona en un principio unas características comparables a la mente inconsciente, con el riesgo del caos, la falta de estructura organizada y de una voluntad colectiva. No serán infrecuentes entonces fenómenos tales como la escisión, proyección, introyección, desplazamiento, contradicción, mitologización, regresión… con tendencia a la cultura irreflexiva, ilógica y dependiente. De esta forma, los individuos reaccionarán defensivamente mediante la formación de bandas, la violencia de masas y la búsqueda de chivos expiatorios, o sino huirán de este o entrarán en pánico.

Pero a diferencia del inconsciente, en el grupo grande existe la gran oportunidad del diálogo, que podrá contener esas presiones y expresarlas.

TRANSFORMACIÓN

Sería uno de los rasgos potenciales del grupo de mayor tamaño. Por ella, las culturas de tipo pregenital o las microculturas de tipo familiocéntrico darían paso a su entramado sociocultural equivalente, que hasta entonces permanecía invisible a fuerza de ignorarlo. Es el gran paso cultural del odio a la amistad. La metamorfosis de la frustración en el sentimiento de pertenencia a través del diálogo.

De Maré la encuadra como parte del contenido grupal, de igual forma que sitúa la transferencia en relación con encuadres individuales y la transposición con los grupos pequeños.

Este movimiento no implica una mera traslación, bien sea de experiencias relacionales previas o de una determinada estructura vivida con anterioridad, de un contexto a otro, sino que conlleva un cambio dinámico de una cultura determinada a otra diferente y novedosa para sus miembros.

Sin embargo, y desde nuestro punto de vista personal, al aglutinar estos tres movimientos bajo el mismo epígrafe del “contenido”, se corre el riesgo de la sobresimplificación. A pesar de que todos ellos son realmente necesarios para el logro de un “proceso” real y positivo, podemos considerar los dos primeros de una naturaleza diferente. La transformación se distinguiría en la medida que aparece como nueva al individuo y no es un mero desplazamiento o compulsión a la repetición de modelos adquiridos, de alguna forma es un fenómeno creativo y constructivo. Podemos aceptar también que el proceso terapéutico es obstaculizado generalmente en su inicio por la transferencia y la transposición, acercándose sólo a su final cuando estas pueden empezar a ser reconocidas y abandonadas, por el contrario, en el grupo grande cuando aparece la transformación es el principio del cambio, la posibilidad de desarrollar el sentimiento koinónico.

TRANSPOSICIÓN

Es un concepto desarrollado tras observar que en el “aquí y ahora” del grupo grande aparecen fenómenos de escisión, proyección y desplazamiento como resultado de haber trasladado allí contextos, posiciones y encuadres globales aprendidos como mundos totales, de forma diferente al modelo transferencial de las relaciones desarrolladas en el contexto. En 1975 lo explicaba como una repetición-compulsión de modelos conductuales aprendidos, para recrear un molde familiar.

Lo que se transpone, sin tener en cuenta el presente o el pasado, son las situaciones sociales en su totalidad, junto a su cultura, sistema de valores, ideologías y moral. Una situación así sería observable en un individuo que se relaciona con el grupo (globalmente) tal y como lo hace en el seno de su familia (globalmente), más allá de los más básicos vínculos transferenciales.

En algún momento comenta que es una extensión de los constructos Foulkianos de matriz grupal y “location” (traducido como localización o ubicación según los textos).

INTRODUCCIÓN

Los últimos 20 años han supuesto un avance fundamental para el Grupoanálisis, tras la aplicación de los principios de grupos pequeños de Foulkes a encuadres más grandes. En particular, el foco se ha puesto en los grupos de tamaño medio de alrededor de 20 miembros. Este cambio, que es seguramente evidente, ha introducido un giro que permite enlazar el “dentro” con el “fuera” (el ‘insight’ con el ‘outsight’), la estructura (que separa) con el sistema (que une), el grupo con los contextos culturales. Lo que promueve una mayor libertad en hablar y pensar, para cultivar en vez de inhibir la comunicación.

Ni el Psicoanálisis ni los Grupos Pequeños están en posición de enfrentar supuestos culturales, bastamente asumidos, pues ellos mismos están sumergidos en esos mismos supuestos. Solamente en encuadres grandes, que desarrollan su propia dimensión “micro-cultural”, pueden ser explorados temas tales como las jerarquías redundantes, la excesiva burocracia y la sobre-institucionalización.

Los Grupos más pequeños, en virtud de su propio tamaño, despliegan sólo la más rudimentaria evidencia de la dimensión social, operan en un vacío cultural. Aplicar el modelo psicoanalítico o grupoanalítico a grupos más grandes es como jugar al parchís en un tablero de ajedrez, que infantiliza o trivializa y los parodia como si fueran nada más que una mera gran familia, tal y como Freud lo habría hecho.

En este artículo, traeremos aquí no sólo las similitudes con los principios de Foulkes, sino también los rasgos que diferencian y son específicos del Grupo Mediano en sí mismo, en particular marcaremos el énfasis en el diálogo en un sentido extendido y en la introducción de la dimensión “microcultural”.

¿Qué pasa después de que las constelaciones Kleinianas, edípicas y familiares se han resuelto?. ¿Qué pasa cuando el interés sobre las cuestiones de parentesco, necesariamente dan paso a temas de amistad y compañerismo, abriéndose el campo a temas socioculturales?. Cuando el “exilio” se ha conseguido y cuando estas transformaciones ya no pueden ser entendidas como mecanismos de defensa epifenoménicos o secundarios.

Es en este punto cuando el Grupo Mediano adquiere relevancia, no como una relación descuidada de afinidad sin mente, llena de pensamientos estereotipados y en donde los supuestos sociales están tan asumidos que son inconscientes, sino como un potencial aparato de pensamiento altamente efectivo. La información vacía de contexto cultural no es nada más que un ruido deshumanizado. Merece la pena señalar que en diez años varios millones de personas se verían envueltas, si después de dos años, cada miembro de un grupo “convocara” a otro grupo de 20.

La jerarquía de todas las jerarquías, a saber la familia, se repite a sí misma en las formas más inapropiadas. Las figuras parentales y fraternales se idealizan o llegan a ser persecutorias, aquí es donde el Grupo Mediano juega un papel esencial en enlazar pequeños y grandes grupos, actuando como un puente o punto de vista intermedio entre los extremos. De esta forma, introduce un tercer principio adicional a los dos de Freud, esto es, el significado mismo. Es aquí en donde entramos en el muy importante orden verbal del simbolismo discursivo, que establece la distinción crucial entre pensamiento concreto y abstracto, permitiéndonos diferenciar entre temas tan cruciales como el dinero en sí mismo de las cosas que comerciamos.

Los Grupos Pequeños tardaron 30 años en ser ampliamente reconocidos. Debería llevar un tiempo considerablemente menor para los Grupos Medianos el que así fuera. En Londres tenemos una Sección de Grupo Mediano, un vástago salido de la Sociedad Grupo Analítica que ofrece también una formación como parte del programa del Instituto.

A continuación describiremos los rasgos del Grupo Pequeño para posteriormente dar una descripción más extensa del grupo Mediano en sus principios más específicos.

PRINCIPIOS DE “GRUPO PEQUEÑO”

El Grupo Mediano sigue preceptos similares a los aplicados por Foulkes (1964) a los grupos pequeños. Los más importantes de éstos son:

  1. Sentados en un único círculo y cara a cara.
  2. Reuniones regulares (generalmente una o dos a la semana) de hora y media.
  3. Discusión libre flotante (en opinión de Foulkes, la asociación grupal es la contrapartida a la asociación libre).
  4. Un convocador o facilitador (‘convenor’) que no es directivo (aunque capaz de asumir liderazgo) y que permanece relativamente retirado, absteniéndose de marcar temas y objetivos.
  5. Es esencialmente una situación no-programada, aunque el objetivo no es hablar simplemente (hablar por hablar) sino hablar de tal manera que sirva para conectarse e intercambiar.

En el análisis de grupo pequeño, a menudo se le busca un significado familiar al contexto social y así las interpretaciones y su entendimiento se formulan en términos de familia. Sin embargo, en el Grupo Mediano nos movemos más allá de los puntos de vista personales y familiares hacia el dominio socio-cultural, en donde exploramos nuestros supuestos culturales. La meta no es tanto socializar individuos como humanizar la sociedad.

PRINCIPIOS DEL “GRUPO MEDIANO”

El abordaje de grupos de mayor tamaño se ha consolidado y la sección de Grupo Mediano aspira a reunir un foro que de otra perspectiva tanto al psicoanálisis como a los Grupos Pequeños de Foulkes. Se propone encarar las fuerzas antilibidinales de la frustración, que desarrollan la capacidad de razonar, como un resultado del hablar y del pensar.

En el presente, los grupos más grandes casi siempre se van reduciendo hasta un número de 20, mientras que números mayores tienen que ser forzados como parte de cursos o “workshops”. La razón es que el tamaño mediano provee una situación en la cual todos los miembros tienen el tiempo y la oportunidad para expresarse en un tiempo factible.

Esta manera de comunicarse se ha dado desde tiempos inmemoriales, comenzando con las asambleas de cazadores-recolectores y sus reuniones nocturnas sin agenda que hacían posible que cada miembro conociera qué hacer al día siguiente, las reuniones se acabarían espontáneamente cuando esto se había conseguido. Así, el Grupo Mediano no es ninguna innovación, llevando 60000 años en la lucha en contra de la privación. Sin embargo, la existencia de vínculos de camaradería y compañerismo es algo que se echa en falta en nuestra sociedad moderna, probablemente porque la cultura permanece centrada en la escasez en medio de una realidad de potencial abundancia. Es nuestra intención reclamar este vínculo y asimilar los beneficios de la riqueza en vez de continuar muriéndonos de hambre en medio de la abundancia, en donde la abstracción del dinero se confunde con las cosas tangibles.

Con esto en mente, el primer grupo de tamaño mediano fue iniciado en la Práctica Grupo Analítica por Robin Piper y yo mismo en 1975 y gradualmente emergió que ciertos rasgos específicos podían ser clasificados bajo cuatro encabezamientos: estructura, proceso, contenido y metaestructura.

  1. ESTRUCTURA O CONTEXTO. A diferencia de los Grupos Pequeños, el aumento en el número de miembros constituye una situación de aprendizaje diferente de una situación instintiva. Están en juego cuestiones de significado, cuestiones de la mente más que del corazón. El contexto cultural es de importancia capital, la consciencia, que es el conocimiento de las cosas con otras personas, toma las riendas al inconsciente. Aprendiendo a dialogar y el compañerismo de la Koinonia va a permitir dar la bienvenida a la llegada de nuevos miembros a diferencia de rechazarlos como una invasión de recién nacidos.
  2. PROCESO. Por la situación de aprendizaje (las personas han de aprender a dialogar como aprendemos un idioma), la frustración es un rasgo característico del Grupo Mediano. El odio, así generado por la frustración, constituye la base para la energía del Yo, endopsíquica o mental (diferente de la energía instintual), que a través del sistema del diálogo se convierte en la fuerza motora del pensamiento. Dado que la red de comunicaciones es rudimentaria, la frustración es muy importante en un inicio. En la situación de Grupo Mediano, el proceso de pensamiento tiene dos dimensiones: la vertical uno a uno y la lateral, que toma en consideración la presencia, mentes y experiencia de otras personas. Como Lacan ha dicho el orden simbólico del lenguaje nace de la “falta”.
  3. CONTENIDO. Del diálogo emerge una tercera dimensión, que no es ni la de la realidad ni la del placer sino que es la del significado. Este enlaza valores personales a su consenso equivalente en la estructura social. Por ejemplo, el vínculo grupal y Koinonia podrían ser interpretados como la transformación de la frustración de la rivalidad fraterna, de la competición y del incesto. Hoy, el problema esencial que encaramos, y es por lo que recomendamos esta solución operacional, es que sufrimos no de una falta de pensamiento reflexivo individual, sino que sufrimos de la destrucción de esa inteligencia y capacidad de pensar por efecto de culturas patógenas. “Cultura grupal es mente grupal”. ¿Cómo podemos nosotros manejar con eficacia esta mutualidad?.
  4. METAESTRUCTURA. Esta se corresponde con la “superestructura” del estructuralismo, es esencialmente cultural. Concierne a los variados significados que el contexto del Grupo Mediano tiene para el individuo cuya estructura cultural puede ser sólo puesta de manifiesto a través del diálogo. Gracias a que el Grupo Mediano nos presenta un más amplio abanico (que oscila entre el mundo interno hasta la condición de ser un habitante del mundo), nos da un encuadre para entender la transformación durante la cual los patrones culturales emergen.

Estas sucesivas transformaciones pueden ser por lo tanto exploradas en sus relaciones mutuas, así como las diferencias por clase social, el racismo, la disfunción económica, la desviación sexual y los valores en general. Mientras que el grupo pequeño debe aprender cómo expresar sentimientos, el grupo mediano aprende a cómo expresar pensamiento. Los agrupamientos sin estructura cultural o bien explotan en violencia de multitudes (odio) o se fragmentan en el caos (pánico), o sino se adormecen en estados de institucionalismo tan grandes que ahogan o piden ser anestesiados por el abuso de drogas. La cultura está entonces en el punto de encuentro entre el individuo y el contexto social, es el resultado del diálogo entre los dos, de igual forma que la agricultura, la ciencia, el arte, filosofía y la religión representan el cultivo del universo por la humanidad. El grupo mediano puede servir como una situación para explorar y descubrir sus propias “microculturas” proyectadas; una antropología en acción, en donde las culturas nacen.

El grupo mediano proporciona, también, una técnica potencial para la renegociación de las neurosis post-traumáticas. Fairbairn (1952) escribió que el núcleo de la neurosis es el pánico de la angustia de separación. Hemos observado que el umbral individual del pánico aumentaba durante las reuniones, con las personas hablando de sus pánicos reales y con cambios inimaginables en sus vidas externas. En la escisión con la realidad de la psicosis, el grupo mediano, al crear a través del diálogo una muy poderosa e innegable carga de contexto, establece una realidad que no puede ser dejada de lado y que a la vez está abierta a la negociación.

Hemos expresado algunos de nuestros pensamientos acerca de la aplicación de principios grupo-analíticos a reuniones de mediano tamaño de alrededor de veinte personas. Un abordaje similar a un grupo grande o global (por ejemplo de cien miembros) ha de ser todavía desarrollado.

Mientras que en terapia de pequeños grupos el conductor constituye la principal proyección de las figuras parentales de autoridad (con el Yo liberándose y saliendo fortalecido por identificación con el resto del grupo), en el grupo mediano el papel del conductor es más bien el de convocador (‘convenor’). El grupo como un todo constituye el lienzo en donde el super-yo es proyectado; el convocador apoya más el papel de los individuos a nivel del yo, estimulando la libertad de diálogo e interpretando la naturaleza de las presiones sociales y culturales. Mientras Henry Ezriel (1950) veía la situación de grupo ni más ni menos que como la transferencia dentro de un grupo, Foulkes tenía claro que significativos aspectos no transferenciales estaban presentes, fundamentalmente la matriz grupal. En el grupo mediano vemos este aspecto amplificado, interesándose en una más amplia gama de cambios con cualidades diferentes de “microcultura”, por ejemplo, una cultura familiar edípica o fraterna, un juzgado, un foro o una horda primitiva. Es la cualidad de esas “microculturas” lo que el convocador (‘convenor’) intenta reconocer, en tanto en cuanto promueven o impiden la libertad de hablar.

LAS CARACTERÍSTICAS DEL GRUPO MEDIANO

Los rasgos específicos pueden ser enumerados como sigue:

  1. Al crear diálogo, el grupo mediano ayuda a la gente a aprender a cómo hablar uno con otro y promueve la libertad de palabra, y por tanto los procesos de pensamiento.
  2. En consecuencia, se crean “microculturas” que actúan como trampolines desde donde observar otros supuestos culturales, a menudo para desmitificarlos y explorar ideologías alternativas.
  3. En particular el énfasis se pone sobre las dimensiones de la cercanía por el compañerismo y las socioculturales, en contraste con los vínculos de parentesco familiar, esto es, sobre lo cultural como diferente de lo natural.
  4. El hincapié se hace sobre las palabras en contraste con los números.
  5. Tiene un efecto humanizador, en contraste con la despersonalización.
  6. Señala en la dirección opuesta al “insight” ganado en el psicoanálisis y el pequeño grupo, al crear “outsight”.
  7. Específicamente encara áreas que son inherentes de los grupos grandes y las multitudes, tales como el estado de moral (ánimo), el hablar en público, el pánico y el trauma social manifestado en el individuo como fobia. Afronta el prejuicio: “Por la masa son destruidos y por la masa serán curados”.
  8. Característico del grupo mediano es un tercer principio distinto de los principios de realidad y del placer de Freud. El principio del significado, a través del cual el individuo y la sociedad se relacionan.
  9. La generación de odio promueve el diálogo que a su vez estimula la energía mental. Esto a su vez genera pensamiento: La palabra ansiedad se deriva de “angere” que significa estrangular o ahogar.
  10. Siendo las palabras símbolos, aparece un contexto para el pensamiento abstracto y conceptual. Las realidades emocionales intolerables entran entonces en el orden discursivo simbólico, lo que les permite ser asimiladas por la mente, única forma en que la mente puede reflexionar sobre éstas experiencias de otra forma intolerables. Esto es muy diferente a desplazar tales experiencias en el cuerpo produciendo síntomas corporales.
  11. Al mismo tiempo, la escala más grande del grupo mediano crea el escenario para la puesta en escena de respuestas no verbales, de atmósferas, de boicoteos y de densos silencios.
  12. La “transposición” es una palabra que cubre el hecho de que, en contraste con la transferencia, hay un rasgo muy específico de los grupos medianos por el cual se “transponen” situaciones enteras ya sea del pasado o que se prevén en el futuro.
  13. Este proceso de clarificación interpersonal dentro del grupo puede dar lugar a cierta capacidad para responder al entendimiento universal no-humano, como es ejemplificado por la nueva física y por disciplinas tales como la moderna teología.
  14. El cuadro reproducido en la portada para este artículo ilustra muy claramente la relación entre la consciencia individual y el entendimiento universal. Las estacas rodean la luz de la misma forma que el espíritu de equipo de la columna de fuego de los israelitas que los guió a la tierra prometida. La aparición del sol por encima del horizonte es desde fuera del círculo humano, es el espíritu sin equipo, el cosmos. El pueblo Muria tiene un dicho acerca de su Dios de piedra que dice así: “Si tu crees, es Dios. Si no crees, es una piedra”.
  15. El grupo mediano, dado su potencial de diálogo, es por excelencia un instrumento superior para desarrollar procesos de pensamiento.
  16. El grupo mediano destaca el papel jugado por la amistad y compañerismo, el parentesco y la koinonia en las relaciones humanas. El mundo clásico estaba ocupado por personas que hablaban un dialecto conocido como Koine, es decir el griego comon pre-clásico, el orígen comon de la palabra hablada, un lenguaje cotidiano perteneciente a todos y a cada uno porque no pertenecía a nadie. Condujo a la democracia, y a los más altos hitos culturales en la historia.
    No es una exageración pensar que no sólo la resolución del conflicto neurótico, sino que el destino de nuestra civilización entera, dependa en último término de nuestra habilidad para lograr una cultura Koinónica.
  17. La mayoría de Institutos o Asociaciones, por ejemplo la Psicoanalítica y la Grupo Analítica, han de encarar el dilema y la paradoja de que en la medida de que han aumentado de tamaño, sus destrezas para el manejo de los grupos pequeños no son las más adecuadas (para manejarse como grupo grande). Añadir nuevos comités nunca puede solucionar este problema y no representa un cambio cultural, sino que es más de lo mismo del modelo basado en el parentesco y es la negativa a entrar en los modelos de amistad y compañerismo, con una sobreburocratización.
  18. En su sentido original las redes de parentesco constituían las relaciones de sangre (consanguinidad) y por matrimonio. El mundo de los conocidos, por otra parte, se refiere a los vecinos, a dimensiones sociales. Mientras que para el parentesco la sangre es la moneda de cambio, para las relaciones entre conocidos este lugar lo ocupa la propiedad y el dinero. Dentro de la familia, la más poderosa jerarquía de parentesco de todos los tiempos, la naturaleza prevalece generando una cultura en forma de agencias burocráticas de un tamaño familiar. La relación como conocidos tiene que ser cultivada y no es instintual, por ejemplo, la agricultura.
  19. La expansión de la consciencia es característica del diálogo, es conocer junto con otras persona en lugar de “encogerse”. El pensamiento grupal, que es lo que denota la cultura, reemplaza al terapeuta como el guardián de los archivos de la realidad. Nivela, lateraliza y aplana la jerarquía.
  20. Actúa como un contenedor mayor para emociones poderosas y violencia física, que pueden ser entonces más eficazmente contenidas que en los grupos pequeños o en los encuadres de uno a uno.
  21. El diálogo en el grupo mediano abona el terreno para el cultivo de la individuación, en contraste a la masificación generada por las instituciones.
  22. Por tanto, actúa como un encuadre específico para el tratamiento de la angustia de separación, el pánico y las neurosis traumáticas.
  23. El grupo Mediano es esencialmente un lugar para reconocer y desarrollar la Koinonia, lo que se corresponde con la pasión griega por el Estado, diferente del amor o la familia.

DESARROLLO HISTÓRICO

En 1972, Lionel Kreeger y yo, organizamos un grupo grande de cerca de cien personas en el Segundo Symposium Europeo celebrado en el Hospital Maudsley. Aquí aplicamos los principios de Foulkes como el paso siguiente más evidente para los encuadres más grandes. En 1975, Robin Piper y yo, iniciamos un grupo experiencial de cerca de 40 participantes en nuestras consultas Grupo-Analíticas. Esto ha continuado con otros convocadores (‘convenors’) hasta ahora, aunque la asistencia ha disminuido hasta un número más o menos cercano a 20. En 1984 fue evidente que se necesitaba un seminario teórico acerca de grupos grandes, el cual se reunió otra tarde con una media de 13 participantes.

En 1987, se decidió en el seminario establecer una sección de grupo grande como parte de la sociedad Grupo Analítica. Se hizo cada vez más evidente que, dado que los grupos más grandes acababan siendo de mediano tamaño y no grandes, debería haber, por tanto, dos secciones: una sección de grupo mediano que está resultando muy activa y una sección de grupos grandes que hasta la fecha no se ha desarrollado. El grupo grande es todavía un término demasiado general o global.

Por otra parte, la sección de Grupo Mediano también tiene una función de formación, de tal manera que aquellos que hayan participado tanto en el grupo experiencial como en el seminario a lo largo de dos años (semanalmente) reciben el certificado de asistencia que está en camino de ser una acreditación formativa. El Instituto de Grupo-análisis ha accedido a patrocinar ésto en su programa de formación (1994). El arranque de la sección de Grupo Mediano por la Sociedad Grpo Analítica tuvo lugar en 1992.

En 1991, con Sheila Thompson y Robin Piper, publicamos un amplio libro titulado ” Koinonia. Del odio, por el diálogo, hacia la cultura en el grupo grande” (Karnac Books).

En 1985, “convoqué” (‘convened’) la Conferencia S.H. Foulkes, que más allá de la pura lección magistral fue también una experiencia de grupo grande, en donde unas 350 personas se reunieron en la Sala Methuen de Centre Point, en la calle Tottenham Court. Los asientos se distribuyeron en cuatro círculos concéntricos y todos los miembros de la sección participaron.

En su Editorial posterior en Grupo-análisis, Harold Behr comentó que “todos los grupoanalistas tienen una ligera idea de grupos grandes. Muchos incluso los han conducido lo que es lo mismo que decir que se han sentado en ellos como si fueran conductores de grupos pequeños sin una idea muy clara de cómo intervenir, excepto para señalar el final de la sesión”. Me describió como un grupoanalista que ha hecho por el grupo más grande lo que Foulkes hizo por el grupo analítico pequeño.

DIÁLOGO

“Algunas personas tienen que decir algo; otras tienen algo que decir (comentario hecho en una de las reuniones). La Dialéctica es un término usado para describir el proceso del razonamiento (sus inicios son habitualmente asociados a Sócrates en los Diálogos Platónicos) y es el arte del debate a través de la pregunta y la respuesta. El diálogo Platónico, sin embargo, es una discusión entre 2-8 personas que hacen la reunión y es distinto al diálogo entre un mayor número de personas (20 – 30), tal y como nosotros lo vemos en el grupo mediano.

El término “dialéctica” asumió otros significados, Aristóteles lo atribuyó a Zeus, mientras que Platón la vio como la ciencia de los principios fundamentales – el última, preclaro y más elevado tipo de conocimiento (el Arte Supremo). Aristóteles distinguió entre razonamiento dialéctico, que se desarrolla como un silogismo a partir de opiniones aceptadas en general (un proceso de crítica en donde se basa el procedimiento de cualquier investigación o indagación) en contraposición al razonamiento demostrativo, que se inicia en aquello que ocurre en el momento presente (como en la ciencia empírica). El razonamiento Eurístico era el arte del razonamiento engañoso con el único ánimo de vencer en los argumentos. En las modernas “filostinomias” de Kant, la dialéctica aparece bajo la forma de tesis y antítesis, de “noumena” (las cosas en sí mismas) y “fenomena” (las cosas tal y como se nos representan a través de las sensaciones y las percepciones). Una gran parte de la Crítica de la Razón Pura de Kant está dedicada a mostrar las falacias derivadas de confundir asuntos que son experienciales con asuntos que no lo son, por ejemplo cuando aplicamos el espacio y el tiempo a las “cosas en sí mismas”.

La dialéctica es, de hecho, un método interesado por las ideas. Hegel dinamizó los “antónimos oposicionales” al introducir el movimiento triádico, la “dialéctica” de todo conocimiento, de la tesis y la antítesis y del nuevo elemento síntesis, que podemos distinguir de los antónimos previos de Kant. La espiral resultante nos conduce, finalmente a la Idea Absoluta, a Dios, e incidentalmente, para Hegel, a la cabeza del estado prusiano. Marx, le dio la vuelta a esto, aplicando la dialéctica no al idealismo sino al materialismo, en forma de materialismo dialéctico. Ni el absoluto idealismo ni el materialismo son en sí mismos dialécticos, por lo tanto ambos mantienen una discrepancia básica. Más tarde, sin embargo, Marx aplicó la dialéctica no a la economía sino a la sociedad, en tanto infraestructura social y grupo cultural. Esta dialéctica en forma de diálogo individual enfrentado a las estructuras culturales conduciría al cambio de la cultura. Lo social y lo cultural están radicalmente polarizados, una distinción crucial que a nuestro juicio anteriormente nunca se había hecho explícita.

En otras palabras, el principio diádico de pregunta-respuesta de Platón dio paso a las mutuamente contradictoras antinomias de Kant. Esto llevó a a Hegel a la síntesis de una verdad unificada y superior (el proceso dialéctico), el continuo tesis-antitesis-síntesis de Fichte. La versión de Hegel primaba el espíritu, el mundo era secundario. Marx y Engels revolucionaron el punto de vista de Hegel; la naturaleza, lo material, los medios de producción, el sistema económico, pasan a ser entonces la infraestructura. Asuntos culturales y sociales -tales como la clase- se ajustaron de la misma manera en la superestructura de la sociedad y de la cultura. Para este gran giro en el pensamiento, Engels (1884) acuñó el término de “materialismo dialéctico”.

El gran cambio fue originado por Kant al sugerir que el pensamiento en vez de de evolucionar sin interrupciones y de forma llana, tiene lugar de manera antinómica, dinámica, revolucionaria, y en conflicto. En “La importancia del Lenguaje”, Aldous Huxley escribe: “Aprender a usar las palabras correctamente es aprender, entre otras cosas, el arte de renunciar al entusiasmo y al triunfo personal inmediato. Se necesita mucho autocontrol y una gran desimplicación personal para llegar al ideal de no mal utilizar nunca el lenguaje. Más aún, una persona que habitualmente escriba y hable correctamente es alguien que se ha curado a sí mismo ,no sólo de mentir conscientemente sino también (lo que es mucho más difícil y no menos importante) de la falsedad inconsciente”.

El Diálogo es esencialmente afiliativo. Las discusiones, los puntos de vista opuestos entre dos, la retórica y el “duólogo”, las actuaciones polémicas, lo verdadero y lo falso, son sin embargo básicamente jerárquicas o altamente compartimentalizadas (de forma no muy diferente al sistema binario digital de las computadoras digitales). Así que el diálogo es afiliativo (derivado de una palabra que significa “abnegación, renuncia al padre”) que los sitúa a todos al mismo nivel, lateralizando, es multipersonal, multipolar, igualitario y por lo tanto multidimensional.

Desde nuestro punto de vista, la gran contribución inicial hecha por Foulkes fue el simple aunque fundamental significado de la discusión libre-flotante en el grupo. Afirmó que no conocemos el valor de las interpretaciones, por lo que a menudo éstas parecen ser una serie interminable de metáforas (unas más aptas que otras). Aunque éstas pueden ayudar al diálogo, por supuesto, no pueden sustituirlo.

RESISTENCIAS AL CONCEPTO DE GRUPO MEDIANO

Ha habido una curiosa resistencia a este radicalmente nuevo desarrollo en técnicas grupales, que consiste en organizar de tal manera las cosas que en último término los miembros dejan de acudir. Tal resistencia es, en pocas palabras, el absentismo, con la consecuencia de que el grupo acaba por no reunirse. En alguna publicación, la resistencia consiste en desvalorizar la formación de grupos mayores de una forma u otra; inicialmente al limitar los encuentros a los mínimos, por ejemplo como a un taller de fin de semana o a una “experiencia” de grupo mayor o quizás a dos maratones de fin de semana (desde luego no más de seis reuniones en el curso de una única semana). Es lo mismo que definir que un psicoanálisis individual hubiera tenido lugar el pasado domingo.

Otra variante es la de permitir reuniones de grupos más grandes sólo si se suplementa con un grupo pequeño, parecido a sugerir que los grupos pequeños deben solo ser hechos si concurren con psicoanálisis. Otra resistencia sería el resultado de constituir un grupo pequeño dentro de un grupo grande (por ejemplo con monitores o conductores de “pequeño grupo”). La resistencia, también, está implícita al tratar al grupo mayor como si fuera una constelación familiar del tipo de la horda primal de Sigmund Freud, tratarlo por extensión como nada más que una familia. Aparentemente Freud pasó por alto la sugerencia de Friedrich Engel de que la formación de la horda primitiva es una estructura social primitiva antitéticamente opuesta a la constelación familiar. En otras palabras, los animales que presentan fuertes tendencias familiares muestran menor tendencia a la horda y viceversa.

Otra resistencia es limitar todo lo que sea posible la situación grupal a una suerte de interpretaciones psicoanalíticas uno a uno (como si fuera un psicoanálisis en público). O la situación puede ser tratada como si fuera un grupo masivo (la Iglesia o el Ejército), consistente en una relación binaria entre el caudillo y sus seguidores.

Como otra posibilidad, se pueden distribuir los asientos sin orden, de tal forma que no haya contacto ocular o bien se deje que los participantes se organicen como quieran (sin embargo se puede dar contacto ocular en grupos de hasta cien personas sentadas en un único círculo).

Más aún, la resistencia puede estar en la restricción de la cambiante “microcultura” que va evolucionando en el grupo mayor a un limitado número de supuestos básicos (por ejemplo, las culturas de tipo bionianas de dependencia, ataque y fuga, emparejamiento y trabajo). O bien tomar los fenómenos grupales como ilusorios, “la aparente diferencia entre grupo y psicología individual es una ilusión … no hay tal cosa que sea un grupo” (Bion, 1961). Esto presumiblemente se refiere a un fenómeno conocido como el “espíritu de equipo “, que como es invisible es tachado de ilusorio. En la misma línea está la sugerencia de que no existe una matriz naciente que adopta diferentes formas o culturas.

El Diálogo puede ser tratado como un juego, para trivializarlo. En vez de tomar las contribuciones de las personas en serio, se recurre a la infantilización, así como a la sobreinterpretación y al cientificismo. La resistencia puede también tomar forma haciendo algo parecido a un mercado de ganado, semiorganizado, en donde cualquier cosa ocurre pero que de ninguna forma promueve el diálogo. Aquí el abordaje se ve puramente como experiencial o experimental, negando la matriz cultural que evoluciona con rapidez y que puede tener lugar en forma de culturas “microculturales”.

Un sorprendente ejemplo de resistencia a un abordaje serio de los grupos de más tamaño lo encontramos en el trabajo de Anzieu (1984). En la contraportada del libro se afirma que Anzieu y colegas “han hecho avances en el entendimiento de situaciones de grupo grande y que estos avances contribuirán al creciente interés por este campo”. Anzieu basa su conocimiento en grupos grandes en la formación de una semana de duración que oferta a psicoanalistas y terapeutas de grupo. Durante ésta, los alumnos se reúnen como grupo grande no más de seis veces, alternándolo con grupos pequeños y grupos de psicodrama. Atienden de veinticinco a sesenta personas, incluidos un equipo de “monitores” (presentes para interpretar la reunión) y también algunos observadores no participantes (que, se asume, no hablaban). Sin más preparativos preliminares ni del espacio ni del mobiliario, los participantes entran y se sientan donde les apetece. Los monitores se mueven de un lugar a otro (para “monitorizar”) y los observadores también (para “observar”). A veces los participantes forman grandes óvalos, cuadrados o círculos concéntricos, un fenómeno que parece haber asombrado a Anzieu. El describe a los monitores como “el germen y corazón” del grupo.

Aparecen diferentes preguntas. Por ejemplo, ¿Qué valor tiene y en qué se basa un conocimiento de los grupos grandes basado en seis reuniones como máximo durante una semana, alternándolos con grupos pequeños?. ¿Qué se sabría de los grupos pequeños si se hubieran basado en una experiencia corta (el mismo tipo de escala temporal de los Grupos de Encuentro en EEUU)?.

Jones (1916) limitó la simbolización a sólo aquello que necesita ser reprimido, exclusivo del proceso primario, lo que es una estrecha definición de símbolo. Nosotros, sin embargo, de acuerdo con Rycroft (1956), ampliamos la definición de simbolismo a “una capacidad general de la mente”, siendo las palabras en sí mismas un particular tipo de símbolo. La verbalización es lo definitorio del pensamiento secundario. El Diálogo es una simbolización discursiva, y como todos los procesos necesita tiempo.

CONOCIDOS, PARIENTES Y KOINONIA, Y EL FUTURO

La sección de Grupo Mediano se va haciendo más efectiva y operativa en iniciar grupos de tamaño mediano, en el sentido de que estos grupos se encuentran en algún lugar entre pequeños y grandes grupos. Está activamente comprometida en la supervisión mutua, en formar convocadores (‘convenors’) y en la administración en general, siendo también un centro de referencia. Los miembros de la sección son con frecuencia invitados al extranjero para hablar acerca de su trabajo, por ejemplo a Italia, Escandinavia, Australia, España, Eslovenia, EEUU, Irlanda, Alemania, Finlandia y aquí en el Reino Unido. Por ejemplo, la sección ha iniciado grupos medianos en prisiones de máxima seguridad, como Whitemoor, habiendo sido invitados recientemente a presentar nuestro trabajo en Broadmoor. Este es un desarrollo tan importante como el que hicieron Foulkes, Bion y Rickman cuando introdujeron su trabajo de grupos pequeños en las fuerzas armadas.

Los intentos para interesar al Instituto de Grupo Análisis, la Clínica Tavistock y el Instituto de Psicoanálisis, no han tenido mucho éxito y continúan funcionando con un modelo de grupo basado en el parentesco, con todas las consecuencias antisociales de múltiples comités en conflicto. No han tenido en cuenta que debido al aumento en su número se han convertido en encuadres de conocidos y compañeros. Este es un dilema que estos institutos no han sabido afrontar, propagando pequeños comités y burocracias que generan una lucha como Caín y Abel. No se dá una visión bifocal y se ignoran las relaciones de amistad y vecindad, hasta incluso esta palabra (‘kith’) parece haberse omitido en las discusiones públicas. Por ejemplo, el Instituto de Grupo Análisis es experto en entrenar a personas en el análisis de grupo pequeño, pero es incapaz para funcionar él mismo desde el momento en que se ha convertido en un grupo grande de más de 120 miembros cualificados. Estos institutos permanecen infantilizados, fallan en el desarrollo de la camaradería o la amistad y la atmósfera es amenazante.