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TEXTOS GRUPALES

Texto Grupal 1

El grupo mediano: amistad, parentesco y Koinonia

Patrick de Maré

publicado por A.P.A.G. en “Agrandando el (tamaño del) grupo pequeño”. II Congreso Nacional. Getxo, 1995: 9-22.

Patrick de Maré (Miembro de Honor de A.P.A.G.)   ver más…

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PERFIL BIOGRÁFICO (por Oscar Martínez Azumendi)

Patrick de Maré nació en Londres en 1916 de padres suecos. En 1935, con un grupo de estudiantes de diversas disciplinas, crean la Sociedad de Psicología Creativa, iniciando métodos grupales. Tras terminar la carrera de medicina en 1941, se enrola en el cuerpo médico del ejército en 1942, disolviéndose el grupo. Sigue la formación en psiquiatría militar con Rickman y Bion en el hospital Northfield. Posteriormente, dirigió un centro de recuperación para víctimas de la campaña europea. Al término de la campaña, regresa a Northfield, donde se une a Foulkes y Main en el experimento Northfield.

Después de la guerra, trabajó en el hospital St. George como “consultant”. En 1952 funda la Sociedad Grupo Analítica con Foulkes y posteriormente participa en el inicio del Instituto de Grupoanálisis y la Práctica Grupoanalítica. También trabajó con los Kreeger en una experiencia frustrada de comunidad terapéutica en el hospital Halliwick.

Ha publicado varios libros y numerosos artículos en relación con los grupos y especialmente con los grupos grandes. Ha sido Director Médico de la Asociación de Psicoterapéutas así como Presidente de la Sociedad Grupo Analítica y Editor de la revista Group Analysis.

En 1975 inició un grupo grande junto a Robin Piper, que sigue en la actualidad funcionando como grupo mediano. En 1987 inicia la Sección de Grupo Grande de la G.A.S. y en 1992 la Sección de Grupo Mediano.

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Traducción Elena Herrera.

(*) En el original: “Kith, Kin and Koinonia”. “Kith and Kin es un término frecuentemente empleado en las ciencias sociales para referirse al entorno social del individuo, compuesto por los parientes (Kin) y por las personas cercanas de la red social (Kith) como son los vecinos, compañeros de trabajo, amigos…. En general a lo largo del artículo “Kith” se ha traducido como las relaciones de amistad o compañerismo, los “conocidos”. N. T.: Agradezco a Oscar Martínez Azumendi su colaboración al revisar pacientemente el primer borrador de la traducción y sin cuya ayuda, ésta no hubiera sido posible.

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INTRODUCCIÓN

Los últimos 20 años han supuesto un avance fundamental para el Grupoanálisis, tras la aplicación de los principios de grupos pequeños de Foulkes a encuadres más grandes. En particular, el foco se ha puesto en los grupos de tamaño medio de alrededor de 20 miembros. Este cambio, que es seguramente evidente, ha introducido un giro que permite enlazar el “dentro” con el “fuera” (el ‘insight’ con el ‘outsight’), la estructura (que separa) con el sistema (que une), el grupo con los contextos culturales. Lo que promueve una mayor libertad en hablar y pensar, para cultivar en vez de inhibir la comunicación.

Ni el Psicoanálisis ni los Grupos Pequeños están en posición de enfrentar supuestos culturales, bastamente asumidos, pues ellos mismos están sumergidos en esos mismos supuestos. Solamente en encuadres grandes, que desarrollan su propia dimensión “micro-cultural”, pueden ser explorados temas tales como las jerarquías redundantes, la excesiva burocracia y la sobre-institucionalización.

Los Grupos más pequeños, en virtud de su propio tamaño, despliegan sólo la más rudimentaria evidencia de la dimensión social, operan en un vacío cultural. Aplicar el modelo psicoanalítico o grupoanalítico a grupos más grandes es como jugar al parchís en un tablero de ajedrez, que infantiliza o trivializa y los parodia como si fueran nada más que una mera gran familia, tal y como Freud lo habría hecho.

En este artículo, traeremos aquí no sólo las similitudes con los principios de Foulkes, sino también los rasgos que diferencian y son específicos del Grupo Mediano en sí mismo, en particular marcaremos el énfasis en el diálogo en un sentido extendido y en la introducción de la dimensión “microcultural”.

¿Qué pasa después de que las constelaciones Kleinianas, edípicas y familiares se han resuelto?. ¿Qué pasa cuando el interés sobre las cuestiones de parentesco, necesariamente dan paso a temas de amistad y compañerismo, abriéndose el campo a temas socioculturales?. Cuando el “exilio” se ha conseguido y cuando estas transformaciones ya no pueden ser entendidas como mecanismos de defensa epifenoménicos o secundarios.

Es en este punto cuando el Grupo Mediano adquiere relevancia, no como una relación descuidada de afinidad sin mente, llena de pensamientos estereotipados y en donde los supuestos sociales están tan asumidos que son inconscientes, sino como un potencial aparato de pensamiento altamente efectivo. La información vacía de contexto cultural no es nada más que un ruido deshumanizado. Merece la pena señalar que en diez años varios millones de personas se verían envueltas, si después de dos años, cada miembro de un grupo “convocara” a otro grupo de 20.

La jerarquía de todas las jerarquías, a saber la familia, se repite a sí misma en las formas más inapropiadas. Las figuras parentales y fraternales se idealizan o llegan a ser persecutorias, aquí es donde el Grupo Mediano juega un papel esencial en enlazar pequeños y grandes grupos, actuando como un puente o punto de vista intermedio entre los extremos. De esta forma, introduce un tercer principio adicional a los dos de Freud, esto es, el significado mismo. Es aquí en donde entramos en el muy importante orden verbal del simbolismo discursivo, que establece la distinción crucial entre pensamiento concreto y abstracto, permitiéndonos diferenciar entre temas tan cruciales como el dinero en sí mismo de las cosas que comerciamos.

Los Grupos Pequeños tardaron 30 años en ser ampliamente reconocidos. Debería llevar un tiempo considerablemente menor para los Grupos Medianos el que así fuera. En Londres tenemos una Sección de Grupo Mediano, un vástago salido de la Sociedad Grupo Analítica que ofrece también una formación como parte del programa del Instituto.

A continuación describiremos los rasgos del Grupo Pequeño para posteriormente dar una descripción más extensa del grupo Mediano en sus principios más específicos.

PRINCIPIOS DE “GRUPO PEQUEñO”

El Grupo Mediano sigue preceptos similares a los aplicados por Foulkes (1964) a los grupos pequeños. Los más importantes de éstos son:

  1. Sentados en un único círculo y cara a cara
  2. Reuniones regulares (generalmente una o dos a la semana) de hora y media
  3. Discusión libre flotante (en opinión de Foulkes, la asociación grupal es la contrapartida a la asociación libre)
  4. Un convocador o facilitador (‘convenor’) que no es directivo (aunque capaz de asumir liderazgo) y que permanece relativamente retirado, absteniéndose de marcar temas y objetivos
  5. Es esencialmente una situación no-programada, aunque el objetivo no es hablar simplemente (hablar por hablar) sino hablar de tal manera que sirva para conectarse e intercambiar

En el análisis de grupo pequeño, a menudo se le busca un significado familiar al contexto social y así las interpretaciones y su entendimiento se formulan en términos de familia. Sin embargo, en el Grupo Mediano nos movemos más allá de los puntos de vista personales y familiares hacia el dominio socio-cultural, en donde exploramos nuestros supuestos culturales. La meta no es tanto socializar individuos como humanizar la sociedad.

PRINCIPIOS DEL “GRUPO MEDIANO”

El abordaje de grupos de mayor tamaño se ha consolidado y la sección de Grupo Mediano aspira a reunir un foro que de otra perspectiva tanto al psicoanálisis como a los Grupos Pequeños de Foulkes. Se propone encarar las fuerzas antilibidinales de la frustración, que desarrollan la capacidad de razonar, como un resultado del hablar y del pensar.

En el presente, los grupos más grandes casi siempre se van reduciendo hasta un número de 20, mientras que números mayores tienen que ser forzados como parte de cursos o “workshops”. La razón es que el tamaño mediano provee una situación en la cual todos los miembros tienen el tiempo y la oportunidad para expresarse en un tiempo factible.

Esta manera de comunicarse se ha dado desde tiempos inmemoriales, comenzando con las asambleas de cazadores-recolectores y sus reuniones nocturnas sin agenda que hacían posible que cada miembro conociera qué hacer al día siguiente, las reuniones se acabarían espontáneamente cuando esto se había conseguido. Así, el Grupo Mediano no es ninguna innovación, llevando 60000 años en la lucha en contra de la privación. Sin embargo, la existencia de vínculos de camaradería y compañerismo es algo que se echa en falta en nuestra sociedad moderna, probablemente porque la cultura permanece centrada en la escasez en medio de una realidad de potencial abundancia. Es nuestra intención reclamar este vínculo y asimilar los beneficios de la riqueza en vez de continuar muriéndonos de hambre en medio de la abundancia, en donde la abstracción del dinero se confunde con las cosas tangibles.

Con esto en mente, el primer grupo de tamaño mediano fue iniciado en la Práctica Grupo Analítica por Robin Piper y yo mismo en 1975 y gradualmente emergió que ciertos rasgos específicos podían ser clasificados bajo cuatro encabezamientos: estructura, proceso, contenido y metaestructura.

  1. ESTRUCTURA O CONTEXTO.A diferencia de los Grupos Pequeños, el aumento en el número de miembros constituye una situación de aprendizaje diferente de una situación instintiva. Están en juego cuestiones de significado, cuestiones de la mente más que del corazón. El contexto cultural es de importancia capital, la consciencia, que es el conocimiento de las cosas con otras personas, toma las riendas al inconsciente. Aprendiendo a dialogar y el compañerismo de la Koinonia va a permitir dar la bienvenida a la llegada de nuevos miembros a diferencia de rechazarlos como una invasión de recién nacidos.
  2. PROCESO.Por la situación de aprendizaje (las personas han de aprender a dialogar como aprendemos un idioma), la frustración es un rasgo característico del Grupo Mediano. El odio, así generado por la frustración, constituye la base para la energía del Yo, endopsíquica o mental (diferente de la energía instintual), que a través del sistema del diálogo se convierte en la fuerza motora del pensamiento. Dado que la red de comunicaciones es rudimentaria, la frustración es muy importante en un inicio. En la situación de Grupo Mediano, el proceso de pensamiento tiene dos dimensiones: la vertical uno a uno y la lateral, que toma en consideración la presencia, mentes y experiencia de otras personas. Como Lacan ha dicho el orden simbólico del lenguaje nace de la “falta”.
  3. CONTENIDO.Del diálogo emerge una tercera dimensión, que no es ni la de la realidad ni la del placer sino que es la del significado. Este enlaza valores personales a su consenso equivalente en la estructura social. Por ejemplo, el vínculo grupal y Koinonia podrían ser interpretados como la transformación de la frustración de la rivalidad fraterna, de la competición y del incesto. Hoy, el problema esencial que encaramos, y es por lo que recomendamos esta solución operacional, es que sufrimos no de una falta de pensamiento reflexivo individual, sino que sufrimos de la destrucción de esa inteligencia y capacidad de pensar por efecto de culturas patógenas. “Cultura grupal es mente grupal”. ¿Cómo podemos nosotros manejar con eficacia esta mutualidad?.
  4. METAESTRUCTURA.Esta se corresponde con la “superestructura” del estructuralismo, es esencialmente cultural. Concierne a los variados significados que el contexto del Grupo Mediano tiene para el individuo cuya estructura cultural puede ser sólo puesta de manifiesto a través del diálogo. Gracias a que el Grupo Mediano nos presenta un más amplio abanico (que oscila entre el mundo interno hasta la condición de ser un habitante del mundo), nos da un encuadre para entender la transformación durante la cual los patrones culturales emergen.

En estas sucesivas transformaciones pueden ser por lo tanto exploradas en sus relaciones mutuas, así como las diferencias por clase social, el racismo, la disfunción económica, la desviación sexual y los valores en general. Mientras que el grupo pequeño debe aprender cómo expresar sentimientos, el grupo mediano aprende a cómo expresar pensamiento. Los agrupamientos sin estructura cultural o bien explotan en violencia de multitudes (odio) o se fragmentan en el caos (pánico), o sino se adormecen en estados de institucionalismo tan grandes que ahogan o piden ser anestesiados por el abuso de drogas. La cultura está entonces en el punto de encuentro entre el individuo y el contexto social, es el resultado del diálogo entre los dos, de igual forma que la agricultura, la ciencia, el arte, filosofía y la religión representan el cultivo del universo por la humanidad. El grupo mediano puede servir como una situación para explorar y descubrir sus propias “microculturas” proyectadas; una antropología en acción, en donde las culturas nacen.

El grupo mediano proporciona, también, una técnica potencial para la renegociación de las neurosis post-traumáticas. Fairbairn (1952) escribió que el núcleo de la neurosis es el pánico de la angustia de separación. Hemos observado que el umbral individual del pánico aumentaba durante las reuniones, con las personas hablando de sus pánicos reales y con cambios inimaginables en sus vidas externas. En la escisión con la realidad de la psicosis, el grupo mediano, al crear a través del diálogo una muy poderosa e innegable carga de contexto, establece una realidad que no puede ser dejada de lado y que a la vez está abierta a la negociación.

Hemos expresado algunos de nuestros pensamientos acerca de la aplicación de principios grupo-analíticos a reuniones de mediano tamaño de alrededor de veinte personas. Un abordaje similar a un grupo grande o global (por ejemplo de cien miembros) ha de ser todavía desarrollado.

Mientras que en terapia de pequeños grupos el conductor constituye la principal proyección de las figuras parentales de autoridad (con el Yo liberándose y saliendo fortalecido por identificación con el resto del grupo), en el grupo mediano el papel del conductor es más bien el de convocador (‘convenor’). El grupo como un todo constituye el lienzo en donde el super-yo es proyectado; el convocador apoya más el papel de los individuos a nivel del yo, estimulando la libertad de diálogo e interpretando la naturaleza de las presiones sociales y culturales. Mientras Henry Ezriel (1950) veía la situación de grupo ni más ni menos que como la transferencia dentro de un grupo, Foulkes tenía claro que significativos aspectos no transferenciales estaban presentes, fundamentalmente la matriz grupal. En el grupo mediano vemos este aspecto amplificado, interesándose en una más amplia gama de cambios con cualidades diferentes de “microcultura”, por ejemplo, una cultura familiar edípica o fraterna, un juzgado, un foro o una horda primitiva. Es la cualidad de esas “microculturas” lo que el convocador (‘convenor’) intenta reconocer, en tanto en cuanto promueven o impiden la libertad de hablar.

LAS CARACTERÍSTICAS DEL GRUPO MEDIANO.

Los rasgos específicos pueden ser enumerados como sigue:

  1. Al crear diálogo, el grupo mediano ayuda a la gente a aprender a cómo hablar uno con otro y promueve la libertad de palabra, y por tanto los procesos de pensamiento.
  2. En consecuencia, se crean “microculturas” que actúan como trampolines desde donde observar otros supuestos culturales, a menudo para desmitificarlos y explorar ideologías alternativas.
  3. En particular el énfasis se pone sobre las dimensiones de la cercanía por el compañerismo y las socioculturales, en contraste con los vínculos de parentesco familiar, esto es, sobre lo cultural como diferente de lo natural.
  4. El hincapié se hace sobre las palabras en contraste con los números.
  5. Tiene un efecto humanizador, en contraste con la despersonalización.
  6. Señala en la dirección opuesta al “insight” ganado en el psicoanálisis y el pequeño grupo, al crear “outsight”.
  7. Específicamente encara áreas que son inherentes de los grupos grandes y las multitudes, tales como el estado de moral (ánimo), el hablar en público, el pánico y el trauma social manifestado en el individuo como fobia. Afronta el prejuicio: “Por la masa son destruidos y por la masa serán curados”.
  8. Característico del grupo mediano es un tercer principio distinto de los principios de realidad y del placer de Freud. El principio del significado, a través del cual el individuo y la sociedad se relacionan.
  9. La generación de odio promueve el diálogo que a su vez estimula la energía mental. Esto a su vez genera pensamiento: La palabra ansiedad se deriva de “angere” que significa estrangular o ahogar.
  10. Siendo las palabras símbolos, aparece un contexto para el pensamiento abstracto y conceptual. Las realidades emocionales intolerables entran entonces en el orden discursivo simbólico, lo que les permite ser asimiladas por la mente, única forma en que la mente puede reflexionar sobre éstas experiencias de otra forma intolerables. Esto es muy diferente a desplazar tales experiencias en el cuerpo produciendo síntomas corporales.
  11. Al mismo tiempo, la escala más grande del grupo mediano crea el escenario para la puesta en escena de respuestas no verbales, de atmósferas, de boicoteos y de densos silencios.
  12. La “transposición” es una palabra que cubre el hecho de que, en contraste con la transferencia, hay un rasgo muy específico de los grupos medianos por el cual se “transponen” situaciones enteras ya sea del pasado o que se prevén en el futuro.
  13. Este proceso de clarificación interpersonal dentro del grupo puede dar lugar a cierta capacidad para responder al entendimiento universal no-humano, como es ejemplificado por la nueva física y por disciplinas tales como la moderna teología.
  14. El cuadro reproducido en la portada para este artículo ilustra muy claramente la relación entre la consciencia individual y el entendimiento universal. Las estacas rodean la luz de la misma forma que el espíritu de equipo de la columna de fuego de los israelitas que los guió a la tierra prometida. La aparición del sol por encima del horizonte es desde fuera del círculo humano, es el espíritu sin equipo, el cosmos. El pueblo Muria tiene un dicho acerca de su Dios de piedra que dice así: “Si tu crees, es Dios. Si no crees, es una piedra”.
  15. El grupo mediano, dado su potencial de diálogo, es por excelencia un instrumento superior para desarrollar procesos de pensamiento.
  16. El grupo mediano destaca el papel jugado por la amistad y compañerismo, el parentesco y la koinonia en las relaciones humanas. El mundo clásico estaba ocupado por personas que hablaban un dialecto conocido como Koine, es decir el griego comon pre-clásico, el orígen comon de la palabra hablada, un lenguaje cotidiano perteneciente a todos y a cada uno porque no pertenecía a nadie. Condujo a la democracia, y a los más altos hitos culturales en la historia. No es una exageración pensar que no sólo la resolución del conflicto neurótico, sino que el destino de nuestra civilización entera, dependa en último término de nuestra habilidad para lograr una cultura Koinónica.
  17. La mayoría de Institutos o Asociaciones, por ejemplo la Psicoanalítica y la Grupo Analítica, han de encarar el dilema y la paradoja de que en la medida de que han aumentado de tamaño, sus destrezas para el manejo de los grupos pequeños no son las más adecuadas (para manejarse como grupo grande). Añadir nuevos comités nunca puede solucionar este problema y no representa un cambio cultural, sino que es más de lo mismo del modelo basado en el parentesco y es la negativa a entrar en los modelos de amistad y compañerismo, con una sobreburocratización.
  18. En su sentido original las redes de parentesco constituían las relaciones de sangre (consanguinidad) y por matrimonio. El mundo de los conocidos, por otra parte, se refiere a los vecinos, a dimensiones sociales. Mientras que para el parentesco la sangre es la moneda de cambio, para las relaciones entre conocidos este lugar lo ocupa la propiedad y el dinero. Dentro de la familia, la más poderosa jerarquía de parentesco de todos los tiempos, la naturaleza prevalece generando una cultura en forma de agencias burocráticas de un tamaño familiar. La relación como conocidos tiene que ser cultivada y no es instintual, por ejemplo, la agricultura.
  19. La expansión de la consciencia es característica del diálogo, es conocer junto con otras persona en lugar de “encogerse”. El pensamiento grupal, que es lo que denota la cultura, reemplaza al terapeuta como el guardián de los archivos de la realidad. Nivela, lateraliza y aplana la jerarquía.
  20. Actúa como un contenedor mayor para emociones poderosas y violencia física, que pueden ser entonces más eficazmente contenidas que en los grupos pequeños o en los encuadres de uno a uno.
  21. El diálogo en el grupo mediano abona el terreno para el cultivo de la individuación, en contraste a la masificación generada por las instituciones.
  22. Por tanto, actúa como un encuadre específico para el tratamiento de la angustia de separación, el pánico y las neurosis traumáticas.
  23. El grupo Mediano es esencialmente un lugar para reconocer y desarrollar la Koinonia, lo que se corresponde con la pasión griega por el Estado, diferente del amor o la familia.

DESARROLLO HISTÓRICO

En 1972, Lionel Kreeger y yo, organizamos un grupo grande de cerca de cien personas en el Segundo Symposium Europeo celebrado en el Hospital Maudsley. Aquí aplicamos los principios de Foulkes como el paso siguiente más evidente para los encuadres más grandes. En 1975, Robin Piper y yo, iniciamos un grupo experiencial de cerca de 40 participantes en nuestras consultas Grupo-Analíticas. Esto ha continuado con otros convocadores (‘convenors’) hasta ahora, aunque la asistencia ha disminuido hasta un número más o menos cercano a 20. En 1984 fue evidente que se necesitaba un seminario teórico acerca de grupos grandes, el cual se reunió otra tarde con una media de 13 participantes.

En 1987, se decidió en el seminario establecer una sección de grupo grande como parte de la sociedad Grupo Analítica. Se hizo cada vez más evidente que, dado que los grupos más grandes acababan siendo de mediano tamaño y no grandes, debería haber, por tanto, dos secciones: una sección de grupo mediano que está resultando muy activa y una sección de grupos grandes que hasta la fecha no se ha desarrollado. El grupo grande es todavía un término demasiado general o global.

Por otra parte, la sección de Grupo Mediano también tiene una función de formación, de tal manera que aquellos que hayan participado tanto en el grupo experiencial como en el seminario a lo largo de dos años (semanalmente) reciben el certificado de asistencia que está en camino de ser una acreditación formativa. El Instituto de Grupo-análisis ha accedido a patrocinar ésto en su programa de formación (1994). El arranque de la sección de Grupo Mediano por la Sociedad Grpo Analítica tuvo lugar en 1992.

En 1991, con Sheila Thompson y Robin Piper, publicamos un amplio libro titulado ” Koinonia. Del odio, por el diálogo, hacia la cultura en el grupo grande” (Karnac Books).

En 1985, “convoqué” (‘convened’) la Conferencia S.H. Foulkes, que más allá de la pura lección magistral fue también una experiencia de grupo grande, en donde unas 350 personas se reunieron en la Sala Methuen de Centre Point, en la calle Tottenham Court. Los asientos se distribuyeron en cuatro círculos concéntricos y todos los miembros de la sección participaron.

En su Editorial posterior en Grupo-análisis, Harold Behr comentó que “todos los grupoanalistas tienen una ligera idea de grupos grandes. Muchos incluso los han conducido lo que es lo mismo que decir que se han sentado en ellos como si fueran conductores de grupos pequeños sin una idea muy clara de cómo intervenir, excepto para señalar el final de la sesión”. Me describió como un grupoanalista que ha hecho por el grupo más grande lo que Foulkes hizo por el grupo analítico pequeño.

DIÁLOGO

“Algunas personas tienen que decir algo; otras tienen algo que decir (comentario hecho en una de las reuniones). La Dialéctica es un término usado para describir el proceso del razonamiento (sus inicios son habitualmente asociados a Sócrates en los Diálogos Platónicos) y es el arte del debate a través de la pregunta y la respuesta. El diálogo Platónico, sin embargo, es una discusión entre 2-8 personas que hacen la reunión y es distinto al diálogo entre un mayor número de personas (20 – 30), tal y como nosotros lo vemos en el grupo mediano.

El término “dialéctica” asumió otros significados, Aristóteles lo atribuyó a Zeus, mientras que Platón la vio como la ciencia de los principios fundamentales – el última, preclaro y más elevado tipo de conocimiento (el Arte Supremo). Aristóteles distinguió entre razonamiento dialéctico, que se desarrolla como un silogismo a partir de opiniones aceptadas en general (un proceso de crítica en donde se basa el procedimiento de cualquier investigación o indagación) en contraposición al razonamiento demostrativo, que se inicia en aquello que ocurre en el momento presente (como en la ciencia empírica). El razonamiento Eurístico era el arte del razonamiento engañoso con el único ánimo de vencer en los argumentos. En las modernas “filostinomias” de Kant, la dialéctica aparece bajo la forma de tesis y antítesis, de “noumena” (las cosas en sí mismas) y “fenomena” (las cosas tal y como se nos representan a través de las sensaciones y las percepciones). Una gran parte de la Crítica de la Razón Pura de Kant está dedicada a mostrar las falacias derivadas de confundir asuntos que son experienciales con asuntos que no lo son, por ejemplo cuando aplicamos el espacio y el tiempo a las “cosas en sí mismas”.

a dialéctica es, de hecho, un método interesado por las ideas. Hegel dinamizó los “antónimos oposicionales” al introducir el movimiento triádico, la “dialéctica” de todo conocimiento, de la tesis y la antítesis y del nuevo elemento síntesis, que podemos distinguir de los antónimos previos de Kant. La espiral resultante nos conduce, finalmente a la Idea Absoluta, a Dios, e incidentalmente, para Hegel, a la cabeza del estado prusiano. Marx, le dio la vuelta a esto, aplicando la dialéctica no al idealismo sino al materialismo, en forma de materialismo dialéctico. Ni el absoluto idealismo ni el materialismo son en sí mismos dialécticos, por lo tanto ambos mantienen una discrepancia básica. Más tarde, sin embargo, Marx aplicó la dialéctica no a la economía sino a la sociedad, en tanto infraestructura social y grupo cultural. Esta dialéctica en forma de diálogo individual enfrentado a las estructuras culturales conduciría al cambio de la cultura. Lo social y lo cultural están radicalmente polarizados, una distinción crucial que a nuestro juicio anteriormente nunca se había hecho explícita.

En otras palabras, el principio diádico de pregunta-respuesta de Platón dio paso a las mutuamente contradictoras antinomias de Kant. Esto llevó a a Hegel a la síntesis de una verdad unificada y superior (el proceso dialéctico), el continuo tesis-antitesis-síntesis de Fichte. La versión de Hegel primaba el espíritu, el mundo era secundario. Marx y Engels revolucionaron el punto de vista de Hegel; la naturaleza, lo material, los medios de producción, el sistema económico, pasan a ser entonces la infraestructura. Asuntos culturales y sociales -tales como la clase- se ajustaron de la misma manera en la superestructura de la sociedad y de la cultura. Para este gran giro en el pensamiento, Engels (1884) acuñó el término de “materialismo dialéctico”.

El gran cambio fue originado por Kant al sugerir que el pensamiento en vez de de evolucionar sin interrupciones y de forma llana, tiene lugar de manera antinómica, dinámica, revolucionaria, y en conflicto. En “La importancia del Lenguaje”, Aldous Huxley escribe: “Aprender a usar las palabras correctamente es aprender, entre otras cosas, el arte de renunciar al entusiasmo y al triunfo personal inmediato. Se necesita mucho autocontrol y una gran desimplicación personal para llegar al ideal de no mal utilizar nunca el lenguaje. Más aún, una persona que habitualmente escriba y hable correctamente es alguien que se ha curado a sí mismo ,no sólo de mentir conscientemente sino también (lo que es mucho más difícil y no menos importante) de la falsedad inconsciente”.

El Diálogo es esencialmente afiliativo. Las discusiones, los puntos de vista opuestos entre dos, la retórica y el “duólogo”, las actuaciones polémicas, lo verdadero y lo falso, son sin embargo básicamente jerárquicas o altamente compartimentalizadas (de forma no muy diferente al sistema binario digital de las computadoras digitales). Así que el diálogo es afiliativo (derivado de una palabra que significa “abnegación, renuncia al padre”) que los sitúa a todos al mismo nivel, lateralizando, es multipersonal, multipolar, igualitario y por lo tanto multidimensional.

Desde nuestro punto de vista, la gran contribución inicial hecha por Foulkes fue el simple aunque fundamental significado de la discusión libre-flotante en el grupo. Afirmó que no conocemos el valor de las interpretaciones, por lo que a menudo éstas parecen ser una serie interminable de metáforas (unas más aptas que otras). Aunque éstas pueden ayudar al diálogo, por supuesto, no pueden sustituirlo.

RESISTENCIAS AL CONCEPTO DE GRUPO MEDIANO

Ha habido una curiosa resistencia a este radicalmente nuevo desarrollo en técnicas grupales, que consiste en organizar de tal manera las cosas que en último término los miembros dejan de acudir. Tal resistencia es, en pocas palabras, el absentismo, con la consecuencia de que el grupo acaba por no reunirse. En alguna publicación, la resistencia consiste en desvalorizar la formación de grupos mayores de una forma u otra; inicialmente al limitar los encuentros a los mínimos, por ejemplo como a un taller de fin de semana o a una “experiencia” de grupo mayor o quizás a dos maratones de fin de semana (desde luego no más de seis reuniones en el curso de una única semana). Es lo mismo que definir que un psicoanálisis individual hubiera tenido lugar el pasado domingo.

Otra variante es la de permitir reuniones de grupos más grandes sólo si se suplementa con un grupo pequeño, parecido a sugerir que los grupos pequeños deben solo ser hechos si concurren con psicoanálisis. Otra resistencia sería el resultado de constituir un grupo pequeño dentro de un grupo grande (por ejemplo con monitores o conductores de “pequeño grupo”). La resistencia, también, está implícita al tratar al grupo mayor como si fuera una constelación familiar del tipo de la horda primal de Sigmund Freud, tratarlo por extensión como nada más que una familia. Aparentemente Freud pasó por alto la sugerencia de Friedrich Engel de que la formación de la horda primitiva es una estructura social primitiva antitéticamente opuesta a la constelación familiar. En otras palabras, los animales que presentan fuertes tendencias familiares muestran menor tendencia a la horda y viceversa.

Otra resistencia es limitar todo lo que sea posible la situación grupal a una suerte de interpretaciones psicoanalíticas uno a uno (como si fuera un psicoanálisis en público). O la situación puede ser tratada como si fuera un grupo masivo (la Iglesia o el Ejército), consistente en una relación binaria entre el caudillo y sus seguidores.

Como otra posibilidad, se pueden distribuir los asientos sin orden, de tal forma que no haya contacto ocular o bien se deje que los participantes se organicen como quieran (sin embargo se puede dar contacto ocular en grupos de hasta cien personas sentadas en un único círculo).

Más aún, la resistencia puede estar en la restricción de la cambiante “microcultura” que va evolucionando en el grupo mayor a un limitado número de supuestos básicos (por ejemplo, las culturas de tipo bionianas de dependencia, ataque y fuga, emparejamiento y trabajo). O bien tomar los fenómenos grupales como ilusorios, “la aparente diferencia entre grupo y psicología individual es una ilusión … no hay tal cosa que sea un grupo” (Bion, 1961). Esto presumiblemente se refiere a un fenómeno conocido como el “espíritu de equipo “, que como es invisible es tachado de ilusorio. En la misma línea está la sugerencia de que no existe una matriz naciente que adopta diferentes formas o culturas.

El Diálogo puede ser tratado como un juego, para trivializarlo. En vez de tomar las contribuciones de las personas en serio, se recurre a la infantilización, así como a la sobreinterpretación y al cientificismo. La resistencia puede también tomar forma haciendo algo parecido a un mercado de ganado, semiorganizado, en donde cualquier cosa ocurre pero que de ninguna forma promueve el diálogo. Aquí el abordaje se ve puramente como experiencial o experimental, negando la matriz cultural que evoluciona con rapidez y que puede tener lugar en forma de culturas “microculturales”.

Un sorprendente ejemplo de resistencia a un abordaje serio de los grupos de más tamaño lo encontramos en el trabajo de Anzieu (1984). En la contraportada del libro se afirma que Anzieu y colegas “han hecho avances en el entendimiento de situaciones de grupo grande y que estos avances contribuirán al creciente interés por este campo”. Anzieu basa su conocimiento en grupos grandes en la formación de una semana de duración que oferta a psicoanalistas y terapeutas de grupo. Durante ésta, los alumnos se reúnen como grupo grande no más de seis veces, alternándolo con grupos pequeños y grupos de psicodrama. Atienden de veinticinco a sesenta personas, incluidos un equipo de “monitores” (presentes para interpretar la reunión) y también algunos observadores no participantes (que, se asume, no hablaban). Sin más preparativos preliminares ni del espacio ni del mobiliario, los participantes entran y se sientan donde les apetece. Los monitores se mueven de un lugar a otro (para “monitorizar”) y los observadores también (para “observar”). A veces los participantes forman grandes óvalos, cuadrados o círculos concéntricos, un fenómeno que parece haber asombrado a Anzieu. El describe a los monitores como “el germen y corazón” del grupo.

Aparecen diferentes preguntas. Por ejemplo, ¿Qué valor tiene y en qué se basa un conocimiento de los grupos grandes basado en seis reuniones como máximo durante una semana, alternándolos con grupos pequeños?. ¿Qué se sabría de los grupos pequeños si se hubieran basado en una experiencia corta (el mismo tipo de escala temporal de los Grupos de Encuentro en EEUU)?.

Jones (1916) limitó la simbolización a sólo aquello que necesita ser reprimido, exclusivo del proceso primario, lo que es una estrecha definición de símbolo. Nosotros, sin embargo, de acuerdo con Rycroft (1956), ampliamos la definición de simbolismo a “una capacidad general de la mente”, siendo las palabras en sí mismas un particular tipo de símbolo. La verbalización es lo definitorio del pensamiento secundario. El Diálogo es una simbolización discursiva, y como todos los procesos necesita tiempo.

CONOCIDOS, PARIENTES Y KOINONIA, Y EL FUTURO

La sección de Grupo Mediano se va haciendo más efectiva y operativa en iniciar grupos de tamaño mediano, en el sentido de que estos grupos se encuentran en algún lugar entre pequeños y grandes grupos. Está activamente comprometida en la supervisión mutua, en formar convocadores (‘convenors’) y en la administración en general, siendo también un centro de referencia. Los miembros de la sección son con frecuencia invitados al extranjero para hablar acerca de su trabajo, por ejemplo a Italia, Escandinavia, Australia, España, Eslovenia, EEUU, Irlanda, Alemania, Finlandia y aquí en el Reino Unido. Por ejemplo, la sección ha iniciado grupos medianos en prisiones de máxima seguridad, como Whitemoor, habiendo sido invitados recientemente a presentar nuestro trabajo en Broadmoor. Este es un desarrollo tan importante como el que hicieron Foulkes, Bion y Rickman cuando introdujeron su trabajo de grupos pequeños en las fuerzas armadas.

Los intentos para interesar al Instituto de Grupo Análisis, la Clínica Tavistock y el Instituto de Psicoanálisis, no han tenido mucho éxito y continúan funcionando con un modelo de grupo basado en el parentesco, con todas las consecuencias antisociales de múltiples comités en conflicto. No han tenido en cuenta que debido al aumento en su número se han convertido en encuadres de conocidos y compañeros. Este es un dilema que estos institutos no han sabido afrontar, propagando pequeños comités y burocracias que generan una lucha como Caín y Abel. No se dá una visión bifocal y se ignoran las relaciones de amistad y vecindad, hasta incluso esta palabra (‘kith’) parece haberse omitido en las discusiones públicas. Por ejemplo, el Instituto de Grupo Análisis es experto en entrenar a personas en el análisis de grupo pequeño, pero es incapaz para funcionar él mismo desde el momento en que se ha convertido en un grupo grande de más de 120 miembros cualificados. Estos institutos permanecen infantilizados, fallan en el desarrollo de la camaradería o la amistad y la atmósfera es amenazante.