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BOLETINES

Boletín Nº 9

Boletín N° 9

Febrero 1998

SUMARIO

PRESENTACIÓN

Dr. J. Miquel Sunyer. Presidente de la A.P.A.G.

El esfuerzo de un grupo de personas hizo posible que las Jornadas de la Asociación celebradas en San Sebastián, fueran un éxito y una delicia. Estos dos componentes constituyen ejes sobre los que se debieran dibujar muchos de los proyectos que realizamos. éxito en el sentido de alcanzar e incluso superar las previsiones que se tenían. éxito también, porque los trabajos que se presentaron provenían básicamente de experiencias personales, sobre las que sus firmantes reflexionaban desde ángulos diversos; trabajos que, para más perfección, venían distribuídos en la documentación que se nos dio. éxito también, porque las Jornadas no fueron un mero encuentro entre profesionales que tienen interés y curiosidad por el trabajo en equipo y en grupo, sino porque a lo largo de todo el ciclo que desde la inauguración a la clausura se dibuja en unas jornadas, los participantes pudimos trabajar, pensar y reflexionar sobre aspectos del trabajo en equipo.

Guiados por las directrices que se destilaban de los trabajos presentados por J. M. Ayerra y por V. Barenblit, los casi cien participantes pudimos intercambiar experiencias y establecer dinámicas de trabajo en dos dimensiones distintas: las del grupo pequeño y las del grupo grande. Y se pudo constatar cómo no es fácil trabajar en equipo. Cómo hay que armonizar idiosincrasias muy diversas. Cómo hay que poder tolerar, posibilitar, encauzar, aspectos muy diversos que operan y se hacen presentes en la dinámica de un grupo.

En esta representación dramática y dramatizada de los diversos componentes de los mundos internos, de los grupos internos que nos habitan, que constituye la dinámica del grupo, sólo la articulación tolerante de las diversas constelaciones internas puede permitir el trabajo en equipo. éste, pues, se constituye como la fórmula genial, elaborada tras esfuerzos y renuncias permanentes, en la que los deseos individuales se combinan entre sí para constituir un producto final: el trabajo en equipo. Esto es, la concordancia de objetivos con las renuncias que ello supone, en aras de poder alcanzar determinadas metas que el grupo, antes de constituirse en equipo, define. Todo ello constituye el éxito alcanzado en dichas jornadas. Pero junto a él se encuentra la delicia. ésta proviene del placer encontrado en todos los recovecos de nuestro encuentro. No sólo en lo que atañe al aperitivo final ambientado por una tuna universitaria, sino por la calidez que destilaban los propios organizadores y los organizados. El encuentro, sin perder un solo gramo de calidad científica, estuvo repleto de calor, de afecto. Ello se fraguó ya en el propio seno del equipo que organizó las jornadas. Y es que en todo trabajo en equipo, de igual forma que en todo trabajo terapéutico, la calidez no está reñida con la seriedad y con el buen hacer del profesional o profesionales. Quizás debiéramos abandonar la teoría de que “la letra con sangre entra”. Por ello nuestra profesión debe retomar el discurso que vincula lo lúdico, lo placentero, con lo terapéutico.

Por todo ello, y antes de dar paso a las ponencias que guiaron nuestro trabajo, creo que es un deber dar las gracias a todos. A los que constituyeron el Equipo Organizador. A los que apoyaron desde las diversas instituciones este trabajo. A todos los que de forma colateral contribuyeron al desarrollo de las Jornadas. A los que aportaron material diverso. Y, por supuesto, a todos los que , superando dificultades de distancia, compromisos y otras limitaciones, se animaron y asistieron a dicho encuentro. Deseo que en la medida que sea posible, nos podamos encontrar en las próximas Jornadas.